El Blog de Nanos

¡Niños muy ‘verdes’! 6 claves para enseñar a tus hijos a cuidar el medio ambiente

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huerta-gEl respeto al medio ambiente es una de las lecciones más importantes que podemos trasladar a nuestros niños, y en los centros infantiles Nanos somos muy conscientes de ello. Por eso intentamos, a través de pequeños gestos, enseñar a los más pequeños a cuidar su entorno y a valorarlo como se merece. ¿Qué podéis hacer los padres para reforzar estas pautas? Hoy os traemos una pequeña guía para que vuestros niños se conviertan en seres muy ‘verdes’.

  1. Educar con el ejemplo

Esta premisa es muy importante y se extrapola a absolutamente todo. De nada servirá (o de muy poco) trasladar a nuestros hijos un modo determinado de hacer las cosas si no nos ven actuar de la misma forma. Los niños aprenden muchísimo por imitación, especialmente de las personas que consideran su referente, y deben saber que su vida depende del medio ambiente y que éste debe ser protegido. Si los más pequeños nos ven tirar algo la vía pública, dejar las luces encendidas o los grifos abiertos sin necesidad… probablemente harán lo mismo por mucho que tratemos de inculcarles lo contrario.

  1. Sé constante

El cuidado del medio ambiente debe ser un hábito, casi un automatismo, y no una ‘buena acción’ de un día. La educación en el cuidado de la naturaleza y el entorno debe trabajarse día a día, de forma que el niño introduzca en sus rutinas tareas como el reciclaje, el consumo responsable…

Eso sí, razona siempre el por qué de las cosas: el niño tiene que conocer los motivos por los que debe hacer las cosas de determinada manera y las consecuencias a futuro de no hacerlo. Por ejemplo, de cara a su higiene personal, debe ser consciente de que hay que gastar poco agua porque se trata de un bien escaso, de que el jabón debe usarse con moderación porque contamina…

  1. Empieza por tareas sencillas

La educación en el respeto al medio ambiente irá ganando en complejidad y exigencia a medida que el niño crezca. De momento, cuando sea más pequeño, las tareas serán más sencillas, y es preferible tender a un refuerzo en positivo de estas conductas que al castigo por no cumplirlas. Podemos hacer al niño partícipe de estas tareas enseñándole como un juego dónde colocar cada producto que consuma cuando vaya a tirarlo a la basura, de forma que asuma su papel activo en el reciclaje –y en el orden y limpieza de su entorno-, hacerle apagar las luces de la casa, enseñarle de dónde proceden los alimentos que consume y lo importante que es evitar los no saludables y consumir los más ecológicos…

El niño también debe conocer la importancia de no tirar comida, de optar por productos con pocos envases y de producción local (menos contaminación por transporte)… Podemos animarle, por ejemplo, a ayudarnos cuando hagamos la compra, premiándole escogiendo algunos productos y reforzando así su papel activo.

  1. Busca el contacto con la naturaleza

No permitas que tu hijo no sepa cómo crece una zanahoria o cómo se cuida a los animales de una granja. Los niños que viven en entornos urbanos lo tienen un poco más difícil para conocer cómo funciona la naturaleza y tienen que ‘buscarla’ expresamente para estar en contacto directo con ella. Que no te pueda la pereza: organiza excursiones, paseos en bicicleta, merendolas en el campo… Las granjas escuela, como las que visitan nuestros niños Nanos, son una buena opción para que los pequeños estén en contacto directo con el origen de las cosas que encuentran en su día a día. La psicóloga y filósofa Heike Freire, autora del libro ‘Educar en verde’, defiende además que los niños necesitan un poco de “salvajismo” diario (mancharse las manos con barro o subirse a un árbol) y cultivar más su tendencia innata a lo natural (oír los pájaros, ver flores, investigar, observar…)

También podemos llevar la naturaleza a casa con plantas, huertos urbanos… Hacer a tu hijo partícipe de su cuidado le enseñará valores tan importantes como la responsabilidad, la paciencia, el respeto… y le ayudará a comprender el esfuerzo que supone hacer brotar una hermosa lechuga o unas ricas hierbas para aromatizar los platos que preparen sus padres.

  1. Evita el consumismo

Evitar en la mayor medida posible el consumismo resulta clave para que tus hijos aprendan a ser felices con poco y a no gastar por gastar en bienes que probablemente tendrán un uso muy escaso. Se trata de compartir juguetes, utilizar libros de bibliotecas, donar el material que ya no se utilice, reciclar la ropa… En definitiva, aprender el valor de las cosas y extender su usabilidad como si de un juego creativo se tratara. Hay miles de manualidades que ayudan a dar nueva vida a productos que han dejado de sernos útil. Además, cada vez más se lanzan iniciativas de intercambio o trueque de bienes o servicios. En definitiva, las premisas deben ser arreglar antes que comprar; reciclar antes que tirar; y compartir antes que acaparar.

  1. Apóyate en material escrito y audiovisual

Por mucho que intentemos que nuestro hijo esté en contacto con la naturaleza, habrá cosas que no podamos enseñarle con facilidad. Para suplir esa carencia, usa material didáctico: libros, juguetes ecológicos, documentales, películas ‘verdes’… ¡Se lo pasarán pipa aprendiendo sobre los animales de la selva o la vida bajo el mar!

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