El Blog de Nanos

10 claves para enseñar a tus hijos a desarrollar su fuerza de voluntad

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ninos-fuerza-vuluntadUno de los puntos clave para el desarrollo de la personalidad del niño se encuentra en su fuerza de voluntad. De ella dependerán, en gran medida, sus logros y superaciones, así como su aprendizaje, su crecimiento personal y su fortaleza como persona. Se trata de esa herramienta imprescindible para enseñarle a tomar el mundo como algo variable, modificable y mejorable, del mismo modo que lo es su propia persona.

Por ello, hoy en El Blog de Nanos queremos dejaros 10 claves para impulsar a vuestros hijos a desarrollar este importante instrumento, y todo ello partiendo de la idea de que la voluntad implica sobre todo un acto intencional en el que interviene la decisión, lo que implica necesariamente saber hacia dónde vamos.

  1. La voluntad necesita un aprendizaje gradual, y éste se consigue con la repetición de actos en donde uno se vence, lucha y cae, y vuelve a empezar. A esto le llamamos hábito. La clave es adquirir hábitos positivos mediante la repetición de conductas, acercándonos hacia comportamientos mejores.
  2. Para tener voluntad hay que empezar por negarse a dejarse vencer por los deseos, los estímulos, los gustos y las necesidades inmediatas. La labor de los padres en esta tarea es decisiva: deben hacer que sus hijos vean atractiva la responsabilidad, el deber, el sacrifico y las obligaciones concretas que se les piden. En definitiva, se trata de huir del camino del placer inmediato, ya que por ese camino el niño no desarrollara su voluntad y estará desentrenado ante cualquier reto a medio o largo plazo.
  3. Cualquier aprendizaje se adquiere con más facilidad a medida que la motivación es mayor. El ejercicio de luchar por nuestros objetivos se desarrolla más gracias a la fuerza de los contenidos que los mueven. Es decir, el que no sabe lo que quiere, el que no tiene la ilusión de alcanzar algo, difícilmente tendrá la voluntad preparada para la lucha. Por tanto, no hay que proporcionarle todo a los niños, sino enseñarles a que deseen y que se muevan, luchen y se sacrifiquen por conseguirlo y, cuando no sea posible lograrlo, aprender a soportar la frustración.
  4. Es necesario tener objetivos claros, precisos, bien delimitados y estables. Cuando esto es así y se ponen todas las fuerzas en ir hacia adelante, los resultados positivos están a la vuelta de la esquina, y no tiene cabida la dispersión de objetivos, ni tampoco querer abarcar más de lo que uno puede. Querer es pretender algo concreto y renunciar a todo lo que distraiga y desvíe los objetivos trazados.
  5. Toda educación de la voluntad tiene un fondo ascético, especialmente en sus comienzos. Hay que saber conducir las ansias juveniles hacia una meta que merezca realmente la pena; aquí es donde resulta decisiva la tarea de los padres. Debemos recordar que las grandes ambiciones brotan de algo pequeño que crece y se hace caudaloso a medida que la lucha personal no cede, no baja la guardia, insistiendo una y otra vez.
  6. A medida que se tiene más voluntad, uno se gobierna mejor a sí mismo, no dejándose llevar por el deseo inmediato. El dominio personal es uno de los más extraordinarios retos, que nos eleva por encima de las circunstancias. Con una voluntad bien estructurada, uno no hace lo que le apetece, ni escoge lo más fácil y llevadero, sino que se dirige hacia lo que es mejor y más adecuado.
  7. Una persona con voluntad alcanza las metas que se había propuesto con constancia. La constancia constituye uno de los grandes pilares de la voluntad, ya que es a través de ella como se desarrolla.
  8. Es importante llegar a una buena relación entre los objetivos y los instrumentos que utilicemos para obtenerlos; es decir, buscar la armonía entre fines y medios. Hay que intentar una ecuación adecuada entre capacidades y limitaciones, pretendiendo sacar lo mejor que hay en nosotros mismos, poniendo en marcha la motivación, el orden, la constancia, la alegría y la autodisciplina.
  9. Un buen y suficiente desarrollo de la voluntad es un indicador de la madurez de la personalidad. No olvides que la voluntad se acrecienta con su uso, y se hace más eficaz a medida que se incorpora con firmeza en el patrimonio psicológico de cada uno de nosotros.
  10. El desarrollo de la voluntad no tiene fin. Esto significa que podemos estar ampliándola mientras exista en nosotros el deseo de mejorar y superarnos.
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