El Blog de Nanos

7 claves para lograr que tu hijo sea feliz

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nino-felizEs el objetivo de cualquier padre o madre: hacer felices a sus hijos y, lo que es más importante, darles las herramientas necesarias para que construyan su propia felicidad, pase lo que pase por sus vidas. ¿Cómo lograrlo? No es tarea fácil: todo lo que podemos hacer es dar ejemplo e intentar inculcarles los valores necesarios para que aprendan a disfrutar de la vida tal y como se merece, dándole la importancia justa y necesaria a las circunstancias adversas que se crucenen su camino.

Lo que está claro es que la felicidad no es algo que se pueda dar; no es un regalo, sino algo que se enseña. Un modo de ver la vida, independientemente de lo que ésta nos regale. Edward Hallowell, psiquiatra y autor de The Childhood Roots of Adult Happiness (Las raíces infantiles de la felicidad adulta), asegura que los niños demasiado mimados -los que tienen demasiados juguetes o los sobreprotegidos emocionalmente- tienen muchas más papeletas para acabar convirtiéndose en personas infelices. ¿Por qué? Porque basan su felicidad en factores externos: en un caso, cosas materiales; en otro, un apoyo incondicional que no siempre estará ahí.

Por eso, hoy en El Blog de Nanos queremos darte, a través de las eneñanzas de Hallowell, 8 pautas que te ayudarán a conseguir que tus hijos se enfenten a la vida con alegría y ¡sean felices como perdices!

1. Aprende a leer las emociones de tus hijos

La empatía y la capacidad de escuchar son clave para entender a tu hijo y reforzar aquellos rasgos de su carácter que puedan hacerle infeliz. Hay niños más inseguros que se tomarán las críticas muy a pecho, otros que pueden con todo y a los que tendrás que regañar de verdad si quieres que te hagan caso… Cada niño -y cada persona- es un mundo. Esfuérzate por ayudarles a darle a las cosas que les ocurran la importancia real que tienen, sin magnificarla ni minusvalorarla. Sobre todo, intenta que aprendan a luchar frente a la adversidad y a no quedarse quietos cuando venga la tormenta.

¡Ojo! No confundas la timidez, la personalidad miedosa… con la infelicidad. Está claro que un niño que sonríe constantemente y que juega y se relaciona despreocupadamente tiene más probabilidades de ser calificado como feliz, pero los rasgos naturales de introversión, etc. no significan que sea desdichado. En cualquier caso, debes estar atento a cualquier cambio brusco en su personalidad, e intentar pulir aquellas características que le aíslen.

2. Busca momentos de diversión

Muchas veces se nos olvida ver la vida con alegría, reírnos de nosotros mismos y jugar hasta morirnos de risa. ¡No hay mejor terapia para olvidar los problemas y ponerlos en su lugar! Por eso te recomendamos que busques momentos de diversión con tus hijos cada día. Es beneficioso para todos. Diríamos que, para nosotros, es casi casi imprescindible buscar estos momentos de desconexión con el mundo y conexión entre vosotros. No olvides nunca que para el niño tu eres un modelo a seguir y la figura más relevante de su vida. Dedicarle tiempo hará que se sienta querido, seguro, protegido y, por tanto, más feliz. Al fin y al cabo, somos seres sociales y necesitamos saber que siempre podremos contar con alguien. Además, no olvides que el juego también ayudará a tus hijos a desarrollar habilidades de todo tipo.

3. Ayúdalos a perfeccionar sus talentos

¡No hay nada más satisfactorio que el trabajo bien hecho! Eso también se aplica a lo pequeños, que sin duda se mostrarán orgullosísimos del cuadro que acaban de pintar o del cuento que acaban de escribir. Hallowell asegura que las personas felices son a menudo aquellas que dominan una habilidad. De este modo, ayudar a los pequeños a potenciar sus habilidades sin duda reforzará su carácter y su personalidad, enseñándoles quiénes son, qué los identifica, qué aficiones les definen… En definitiva, trabajar con ellos en sus talentos les permitirá crecer como personas y ser mucho más invencibles. No hay nada más poderoso que alguien que sabe quién es, que ejerce control sobre su existencia y que actúa de forma autónoma y propia, sin dejarse ‘aborregar’ por el resto. Además, quien se esfuerza por mejorar se acostumbra a conductas muy beneficiosas: aprender de los propios errores, persistir, actuar con disciplina… ¡Y disfrutar el éxito!

4. Cultiva hábitos sanos en tu hijo

En relación con lo anterior, todos sabemos que hay ciertos hábitos que ayudarán que los pequeños de la casa a convertirse en personitas del todo autónomas y autosuficientes. Y la felicidad, en un mundo en el que los pilares externos pueden fallar en cualquier momento, tiene mucho que ver con esa independencia. El deporte, el autocuidado -una dieta sana, las horas de sueño adecuadas…-, el estudio, el orden en sus cosas… harán que los pequeños creen su propia disciplina y que aprendan a cuidarse por ellos mismos y a mimar su cuerpo y su intelecto. Esta máxima les hará más felices: les dará más control sobre sí mismos y les enseñará a quererse mucho y muy bien por encima de todo.

5. Dale a tus hijos independencia a la hora de resolver susproblemas

Este punto nos parece clave.Un niño no será más feliz por el hecho de que los demás -sus padres, principalmente- se ocupen de sus problemas. Al contrario, deben aprender a autogestionar las circunstancias con las que se encuentren, siempre contando con tu apoyo y tu opinión. Evidentemente, habrá situaciones en las que sea imprescindible que intervenga un adulto, pero en la medida de lo posible es mejor que el pequeño piense por su cuenta en cuál es el problema y cuál es la forma óptima de solucionarlo. Es bueno que el niño aprenda a tolerar cierto nivel de angustia, de temor… porque son emociones que pasarán por su vida con toda seguridad. Por eso es importante que aprenda a gestionar estas emociones, a aislarlas, comprenderlas, neutralizarlas y a crear una solución para dejar de sentirse de ese modo. A más independencia, más autoestima y más felicidad.

6. Enséñale a compartir y a pensar en los demás

Es muy importante que esa felicidad que estás construyendo en tu hijo sea compartida: las cosas materiales normalmente sólo nos proporcionan verdaderos buenos momentos cuando la compartimos: un juguete divertido, una merienda entre amigos… Compartir es siempre mejor que no hacerlo. Dar altruistamente, también. Los sentimientos de autorrealización y satisfacción que generan esos contactos desinteresados sin duda ayudarán a que tu hijo sea más feliz. Enséñale a compartir sus juguetes, a turnarse en el juego y a disfrutar con el disfrute y las victorias de los demás, incentiva los juegos de grupo… Además, cuando sea más mayor, puedes organizar actividades solidarias en las que pueda participar. Será muy positivo inculcar esa conciencia social en tus hijos desde muy pequeñitos.

7. Sé un modelo de conducta

De poco servirá que trates de transmitir todos estos valores a tus hijos si no actúas en consecuencia. Si desesperas ante cualquier contratiempo, si te quejas constantemente, si la rutina evita que busques momentos para compartir con los tuyos y ser más feliz… a tus hijos les costará aprender a comportarse del modo que tú les pides. Piensa que los niños son auténticas ‘esponjas’ y tú, su ejemplo a seguir. ¡Cada gesto cuenta!

¿Te han gustado nuestros consejos? ¿Cuáles son tus claves para hacer felices a tus hijos?

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