El Blog de Nanos

¿Cómo solucionar los problemas de sueño de tu hijo?

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sueno-ninoLa forma, el significado y el número de horas que el niño dedica al sueño varían a lo largo de su etapa infantil desde el nacimiento hasta la adolescencia. Pero esas pautas normales pueden verse interrumpidas por problemas en el descanso del pequeo que, inevitablemente, acaban repercutiendo en el descanso de madres y padres. ¿Cómo evitar este problema? ¿Hay fórmulas para evitar una excesiva dependencia del pequeño? ¿Y para tranquilizarle antes de dormir y lograr que se relaje y descanse?

Como punto de partida, está claro que todos los recién nacidos tienen breves despertares durante la noche, y esto es algo normal. Poco a poco se va alcanzando el ritmo ‘adulto’ de sueño y se adaptan los tiempos del pequeño a los de los padres. Si notas que algo va mal y que sus periodos de sueño no funcionan como deberían, es hora de actuar. Ten en cuenta que los patrones del sueño afectan la conducta diurna de su bebé, así como también a su salud y desarrollo. También que el sueño del bebé está influenciado por las rutinas del sueño que los padres establecen desde los primeros meses de la vida.

Todo tipo de influencias exteriores pueden afectar los hábitos de sueño del niño, como por ejemplo la enfermedad, el estrés familiar y los cambios en las rutinas. Cuando las rutinas de sueño van mal, resulta complicado salir de la espiral, ya que esa situación provoca mayor estrés y, por tanto, no ayuda a que cambie la pauta.  toda una noche es fruto del desarrollo psicomotor, gobernado por varios factores:

¿Qué debes saber?

Controlar el sueño es algo que en parte se aprende y que es difícil de dominar y controlar, por lo que se puede convertir en una fatigosa labor durante la infancia.

Cuando hablamos de insomnio infantil, no podemos pensar en una causa única, ya que depende del entorno, de las reglas educativas, del contexto psicoafectivo, del comportamiento de los padres, de los contrastes de horarios, de las imposiciones sociales, del propio organismo, del temperamento de niño, etc.

Habitualmente, las causas principales de insomnio en la infancia son:

– Malos hábitos y asociaciones: alimentaciones nocturnas excesivas e innecesarias, ausencia de un ritual de presueño claro, miedos, alteraciones del comportamiento…

– Alteraciones médicas y neurológicas.

La importancia del apego

Partiendo de esta base, si quieres evitar problemas con el sueño, necesitarás, por encima de cualquier otra cosa, un buen apego, que resulta clave para el desarrollo de los patrones sueño-vigilia. ¿En qué consiste? El apego debe ser un elemento de seguridad; la persona a la que el niño se “apega” debe tras-mitirle seguridad mediante una conducta educativa clara y definida que no implica sobreprotección.

Así, el niño puede mantener varios vínculos de seguridad y autoconfianza (por ejemplo: la madre y el padre). Aunque la madre pase poco tiempo con el niño, lo importante es la seguridad en la relación, y no únicamente una gran cantidad de tiempo.

No todas las relaciones le sirven al niño para desarrollar apego, sino solo aquellas que le dan sensación de seguridad y confianza y que le facilitan enganche social y familiar. Esta relación de apego-seguridad que establece el niño durante los primeros 3 o 4 años de vida va a determinar que su comportamiento sea adecuado o inadecuado.

Ahora sí… ¿Cómo evitar problemas de sueño?

Hay que tener en cuenta que, para un niño, el hecho de dormir puede implicar “separación”, y esto normalmente no le gusta nada. Por el contrario, los padres esperan con ansia esa “separación”, que es su tiempo de relajación y descanso. Según sea esa separación, el niño reaccionará de una manera u otra.La clave es establecer distanciamientos graduales durante el día, permitiendo que el niño esté a ratos en otras estancias, entreteniéndose él solo. Hay que establecer límites flexibles. Es muy complicado para un niño sin límites educativos claros, ni rutinas en el aprendizaje de hábitos, establecer una conducta autónoma con respecto al sueño y la alimentación.
Además, para que un niño duerma bien es conveniente establecer un ritual de presueño; es decir, tenemos que realizar siempre las mismas acciones (el baño, la cena, el cuento, la película, la canción…..), con la misma actitud (tono de voz tranquilo, transmitiendo seguridad…), en la misma habitación y en un horario parecido, para que el niño se tranquilice, relaje y esté dispuesto para recibir al sueño.
Pero ¡ojo! Ten en cuenta que tu obligación como padre o madre no es la de dormir al niño, sino facilitarle que sea él quién concilie el sueño y aprenda a dormirse solo.
¿Te han sido útiles estos consejos? ¿Cuál es tu técnica para lograr que tus hijos concilien el sueño?
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