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Vuelta al cole: ¿Cómo alimentar a tus hijos para que se coman el día?

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alimentacion-vuelta-coleLa puesta a punto para la vuelta al cole de tus hijos tiene mucho que ver con cambiar los hábitos de sueño, regresar a los horarios y responsabilidades de estudio… y también con mejorar o adecuar la alimentación a la nueva rutina. Es importante que los peques de la casa estén preparados para los cambios que se avecinan y que estén perfectamente nutridos y fuertes para afrontarlos sin problemas. ¿Cómo? Hoy en El Blog de Nanos repasamos cuáles son las claves de una alimentación equilibrada que les ayude a afrontar el día a día con la mejor de las sonrisas y a aprender más y mejor.

1. El desayuno

No está de más recordar que se trata de la comida más importante del día, sobre todo porque, al contrario de lo que ocurre en verano, ahora tras ella se amontonan horas y horas de clases en las que los niños deberán sentirse en pleno rendimiento para aprovechar al máximo las explicaciones de sus profesores. Es importante que esta comida vuelva a ganar la atención que tal vez haya perdido durante los meses de verano. Los niños deben salir de casa con el estómago lleno (los estudios demuestran que un 15% no lo hace, lo que sitúa a estos pequeños en un ayuno prolongado que dura toda la mañana de cole). Ello influirá, y mucho, en su rendimiento físico e intelectual, y también en su estado de ánimo. Incluyen el desayuno productos lácteos (leche o yogur), fruta e hidratos de carbono. ¡Así tendrán el aporte necesario para comerse el día!

2. Un tentempié en el cole

Los expertos recomiendan 5 comidas al día. Siguiendo esta pauta, es bueno que los niños ingieran algo a media mañana, en el recreo, que les aporte un plus de energía para afrontar las siguientes horas de clases. Si tu hijo es de los que rehúyen del desayuno a primera hora y apenas beben un vaso de leche antes de ir al cole, razón de más para cargar en su mochila cada día un aporte de energía extra. Evita la bollería industrial y opta por opciones más naturales y caseras: un sandwich o bocadillo, fruta, un yogurt o incluso frutos secos (preferiblemente sin sal y mejor naturales o tostados en lugar de fritos).

3. El almuerzo

Si tu hijo se queda a comer en el cole, intenta conocer su menú semanal para coordinar los alimentos que consuman al mediodía con los que tomen por la noche. Hoy en día, en las aulas se tiene muy en cuenta la nutrición a la hora de elaborar los menús, por lo que puedes estar tranquilo. Si tus hijos comen en casa, ten en cuenta el equilibrio entre nutrientes y recuerda que es importante que no caigan en el olvido productos poco atractivos como verduras o legumbres. En la variedad está la clave: pescado, fruta, carne (mejor si es blanca), un aporte de hidratos de carbono… Cuanto más natural sea la alimentación, mejor. Si no tienes tiempo para cocinar, ten en cuenta que cada vez existen más opciones de comida preparada sana. Fíjate en los ingredientes y busca aquella que contenga menos nutrientes perjudiciales y la que resulte más fresca.

Ten en cuenta también que, debido al alto consumo de energía de los niños durante el periodo de crecimiento y de desarrollo intelectual y físico, sus necesidades nutricionales se ven incrementadas en comparación a las de un adulto, especialmente en proteínas de alto valor biológico, fibra prebiótica y ciertas vitaminas y minerales relacionadas con el crecimiento y el sistema nervioso: calcio, hierro, cinc, fósforo, magnesio, vitaminas C, D, B1 y B6 que su alimentación debe incluir en la proporción adecuada.

4. La merienda

No olvides este pequeño aporte extra, que debe ser ligero. Su composición puede ser similar a la del tentempié de la mañana. Se trata de aportar un poco de energía para continuar con el día antes de la llegada de la cena. Las actividades extraescolares, el estudio, una tarde de juegos en el parque… también consumen energía, y tus hijos rendirán más si cuentan con los nutrientes necesarios para afrontar estas actividades.

5. La cena

Se trata de la tercera comida principal del día, después de desayuno y almuerzo. Ten en cuenta que debe ser más ligera que el resto, ya que se acerca la hora de acostarse y la necesidad de aporte calórico se reduce. Juega con los nutrientes que ya hayas aportado al niño a lo largo del día y compleméntalos con otros distintos. Por ejemplo, si ya ha tomado carne al mediodía, opta por pescado o huevos en la cena (los pequeños necesitan un importante aporte de proteínas). Intenta incluir en cada comida una ración de fruta o verdura: recuerda que los expertos recomiendan ingerir cinco raciones de estos alimentos cada día, y más en el caso de los niños.
¿Te ha servido de ayuda este post? ¿Cómo logras tú que tus hijos lleven una alimentación equilibrada y sana?
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