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Cada niño, como cada persona, es un mundo, y aunque la educación hace mucho por cultivar nuestras aptitudes y nos ayuda a mejorar nuestros puntos flacos, es cierto que cada uno de nosotros cuenta con ciertas cualidades innatas. Del mismo modo, existen distintos tipos de inteligencia que se complementan entre sí y que, si se estimulan debidamente, pueden ayudar a cada uno de nosotros a convertirse en la mejor versión de uno mismos. Pero ¿cuáles son esos tipos de inteligencia? Conocerlas es el primer paso para mejorar cada una de ellas y trabajarlas individualmente.

Los expertos aseguran que cada niño tiene una forma de pensar y de actuar muy personal, relacionada con sus inclinaciones o tipo de inteligencia, que debe respetarse y a la que hay que adaptarse. Así, existen diferentes formas de inteligencia en el bebé, que no sólo explican las extraordinarias capacidades del matemático, sino también las del bailarín, las del campeón deportivo y las del psicólogo.

¿Cuáles son los tipos de inteligencia del bebé?

Las formas que la inteligencia puede adoptar se pueden resumir en ocho áreas principales propuestas por Howard Gardner, profesor de pedagogía de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos:

Inteligencia lingüística: Se trata de la capacidad de utilizar y comprender el lenguaje.

Inteligencia lógico-matemática: En este caso nos referimos a la capacidad de razonar de forma correcta y de traducir un problema en términos matemáticos.

Inteligencia espacial: Se trata de la capacidad de saber organizar un espacio, como la necesaria para un arquitecto para idear un edificio o un escultor para modelar una estatua.

Inteligencia cinética: Hablamos de la habilidad de mover el propio cuerpo, típica, por ejemplo, de una bailarina, un futbolista o un experto en artes marciales.

Inteligencia musical: Ésta no sólo se expresa por parte de quien toca un instrumento, sino también por un compositor o un director de orquesta.

Inteligencia interpersonal: Distingue a todos los que son capaces de comunicar, gestionar al personal, guiar y aconsejar a otras personas, como los psicólogos.

Inteligencia introspectiva: Este tipo de inteligencia caracteriza a las personas capaces de desarrollar un profundo conocimiento de ellas mismas o del carácter humano, como los poetas, los escritores, los místicos o los filósofos.

Inteligencia naturista: En este caso nos referimos a la capacidad de comprender e interpretar los fenómenos del mundo natural. La encontramos, por ejemplo, en los biólogos, los ecologistas, los botánicos y los agricultores.

Inteligencia emocional: Se trata de la capacidad de atender las emociones propias y ajenas, con un alto nivel de empatía. Las personas dotadas de una gran inteligencia emocional son capaces de expresar sus emociones e introducirse en las de los demás.

¿Cómo funcionan los tipos de inteligencia?

Según el mismo autor, la inteligencia no es una cantidad que se pueda medir con un número como lo es el coeficiente intelectual (CI). Al contrario, la inteligencia es la capacidad de ordenar los pensamientos y coordinarlos con las acciones. No es una sola, sino que existen tipos distintos. Por lo tanto, la clave está en estimular las potencialidades en los niños en un clima activo y afectivo.

La teoría básica sobre las inteligencias múltiples puede resumirse en las siguientes palabras: Cada persona tiene siete inteligencias, habilidades cognoscitivas. Estas inteligencias trabajan juntas, aunque como entidades semiautónomas. Cada persona desarrolla unas más que otras. Además, diferentes culturas y segmentos de la sociedad ponen diferentes énfasis en ellas.

Por eso es importante que la educación se centre en ellas, conozca las tipologías y se oriente a reforzar aquellas facetas imprescindibles para un desarrollo óptimo como personas. Es ahí donde entra la labor de padres y educadores. No olvides estar al día en técnicas educativas y observar a tus hijos para entender cómo puedes ayudarles a ser grandes personitas.

¿Te ha resultado interesante este post? ¿Cuáles crees que son las inteligencias que más conviene cultivar? ¿Y las de tus hijos?