El Blog de Nanos

Enseñanza online: ¿Sí o no?

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Cuando se trata de educar a nuestros hijos, es indudable que los avances tecnológicos que se introducen con cada generación llevan siempre a plantearse si las innovaciones ayudan realmente o si, por el contrario, los métodos ‘de toda la vida’ son los realmente eficaces. Más aún si tenemos en cuenta que, en los últimos tiempos, Internet y los nuevos dispositivos han revolucionado para siempre la forma de comunicarnos. ¿Estamos creando niños menos sociales? ¿Ayuda el juego y el aprendizaje online o, por el contrario, el contacto físico es siempre la mejor fórmula?

Como ocurre con cualquier debate de este calibre, las posturas tienden a radicalizarse. Por eso, hoy en El Blog de Nanos tomamos buena nota de lo que los expertos opinan, y nos valemos de una valiosísima guía de mitos relacionados con la enseñanza online. Vienen de la mano de Javier Tourón, vicerrector de Innovación y Desarrollo Educativo en la Universidad Internacional de La Rioja-UNIR desde septiembre de 2015, soy Catedrático de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación y Doctor en Ciencias de la Educación y Ciencias Biológicas.

¿Cuál es su postura? La de romper una lanza a favor de la enseñanza online por constituir una vía “más efectiva que la enseñanza presencial a la que estamos acostumbrados”. Esto se aplica, asegura, tanto a los estudiantes universitarios como a los de niveles inferiores, y constituye un excelente medio para adaptar el ritmo y nivel de profundidad de los contenidos a los alumnos más capaces (y a todos los demás) que, de ordinario, no son atendidos adecuadamente en la enseñanza convencional.

Otra ventaja indiscutible es poner al alcance de muchos estudiantes una enseñanza de calidad a la que, de otro modo, no podrían acceder. De hecho, en los últimos quince años el aprendizaje online se ha convertido en una parte vital de los sistemas educativos, en particular en EE.UU. Se habla, en general, de una mayor democratización de la educación gracias al entorno digital, donde no existen fronteras físicas.

7 mitos sobre la enseñanza online

1. No se crean relaciones. Falso. El hecho de no compartir espacio físico no significa que no se interactúe. Los alumnos pueden discutir online utilizando sus cámaras web y, por tanto, comunicarse entre sí. Se realizan con normalidad trabajos de grupo y otras actividades que, además, quizás son incluso más sencillas de realizar en este entorno que en el físico. ¿Qué hay más sencillo que conectarse desde tu salón en lugar de desplazarte hasta la escuela? Además, las posibilidades de conocer a personas de entornos muy diferentes al tuyo -y de aprender de su cultura- se multiplican en cualquier plataforma online.

2. No podrás implicarte en grupos profesionales o académicos. Tampoco es cierto, por los mismos motivos mencionados en el primer punto. La mayor parte de los programas de college están asociados con grupos profesionales y académicos, incluyendo sociedades de estudiantes, redes profesionales y otras asociaciones. Los alumnos online son tan bienvenidos como los presenciales. Cada vez importa menos de qué forma se haya recibido la educación.

3. Podrás “copiar” más fácilmente. Parece que la enseñanza online permite mayor nivel de ‘trampa’ que la tradicional, en la que el profesor controla al alumno mientras lo examina. Nada más lejos de la realidad. Sobre todo porque la formación online cuestiona el modelo al completo y tiende a pedir al alumno que reflexione y cree sus respuestas en base a lo ya aprendido. No se trata de exponer lo estudiado sin más -que fácilmente podría googlearse-, sino de demostrar que se ha interiorizado el conocimiento y que el alumno sabe usarlo para crear. Existen, además, herramientas como detectores de plagio, sistemas de monitorización de pruebas (algunas de las cuales implican webcams), y sistemas de discusión síncronos.

4. Las clases online son solo ‘lectura’. También podemos desmentir que las clases online sólo se basen en ofrecer contenidos escritos que el estudiante debe interiorizar. En realidad se trata de un entorno muy interactivo, donde vídeos, imágenes y demás recursos tienen mucha más presencia que en el formato clásico.

5. Te puedes “ocultar” en una clase online. Cuando participas en una clase online, no estás cara a cara con tus compañeros de clase ni con el profesor, por lo que se podría pensar que te puedes “esconder” en el aula y optar por no participar. Nada más lejos de la realidad: la participación se tiene en cuenta muchas veces en las calificaciones, por lo que el ‘cara a cara’ virtual es inevitable.

6. Las clases online requieren conocimientos informáticos profundos. Es cierto que es necesario tener ciertos conocimientos informáticos para poder trabajar online, pero a día de hoy se trata de herramientas de uso muy sencillo y generalizado. Es más, las habilidades necesarias para asistir a un curso online son tan tan sencillas que si no las tienes probablemente no te quede más remedio que aprender para competir en un entorno laboral en el que los ordenadores se han convertido en la principal herramienta de trabajo.

7. Las clases online requieren menos tiempo. Por un lado, ¿es eso malo? Creemos que no: cuanto más eficientes tu tiempo, mucho mejor. No hay que trasladarse a la escuela ni perder tiempo en esos desplazamientos. Las horas de estudio serán única y exclusivamente para eso: estudio. El tiempo empleado dependerá de las exigencias del curso, tal y como ocurre con las clases presenciales.

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