El Blog de Nanos

5 juegos para fomentar la economía colaborativa en las aulas

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mejor-proyecto-educacion-2015La crisis económica y financiera que hemos vivido en los últimos años se ha convertido en detonante de un cambio de paradigma muy importante: la economía colaborativa, en la que se busca más la sinergia que la obtención de elevados beneficios, es ahora la nueva fórmula para hacer las cosas. Surgen pequeños emprendedores dispuestos a construir un mundo más justo, así como herramientas de intercambio de servicios que tratan de optimizar recursos y aprovecharlos al máximo para no dañar el Planeta y crecer de forma sostenible. El ‘no’ al consumismo y la vuelta a viejos conceptos (el crecimiento sostenible, el trueque de conocimientos y servicios…) se han convertido en tendencia.  ¿Toca ello de cerca a la educación?

En Nanos creemos que sí. Y, en este sentido, el trabajo de grupo en las aulas se ha convertido en una consecuencia directa de ese cambio. Si queremos un mundo en el que crezcamos de forma armoniosa, compartiendo vivencias, conocimiento y colaborando entre todos, es necesario empezar desde muy temprana edad, en las aulas y en todos los ámbitos de la vida, inculcando esa comunicación fluida y esa colaboración constante que debe ser tan básica como respirar. El resultado es que cada vez más centros introducen en sus rutinas trabajos de grupo participativos en los que demostrar a los pequeños que la unión hace la fuerza.

Por eso, hoy en nuestro blog queremos contarte algunas de estas técnicas, no sólo para que aprendas en qué consisten, sino para que las pongas en práctica, a tu manera, en el ámbito familiar. ¿Te apuntas?

1. Carteles con autoconceptos

Esta técnica consiste en centrarnos en lo positivo de cada niño, resaltarlo y ponerlo en común con el resto. De esta forma, los pequeños pueden sentirse orgullosos de sus cualidades y ofrecerse a compartirlas y a ayudar a los demás con sus herramientas personales. Normalmente el profesor coloca en distintas partes de la clase carteles con cualidades académicas, sociales o físicas. “Soy simpático”, “Juego muy bien al fútbol”, “Soy listo”. Una fórmula es hacer que los niños corran hacia el cartel o los carteles que crean que les definen mejor, arranquen una de sus pestañas (como las de los carteles de los que cuelgan números de teléfono) y las peguen en un dibujo de ellos mismos que previamente han realizado.

2. La silla caliente

Este juego logra resultados sorprendentes. Consiste en algo tan sencillo como sentar al pequeño en una silla y hacer que el resto de compañeros vayan pasando a su lado y diciéndole qué les gusta de él o ella, o en qué sentido les hace sentir bien. ¿El resultado? Una mayor conciencia de su propio yo, y una visión positiva sobre sí mismos que bebe de lo que los demás opinan. Los niños pueden sentirse alagados, incluso incómodos… tal vez porque no acostumbramos a decirnos cosas bonitas. ¿Por qué no cambiar de pauta? Ese conocimiento del otro y esa puesta en común de las cualidades propias con las ajenas puede servir en el futuro para dar frutos preciosos en forma de colaboración. No se trata de ser mejor o peor que el otro, sino de complementarnos.

3.Las gafas positivas

Este juego ayuda a los niños a ver el mundo desde otra óptica… Una óptica alegre y positiva que les ayude a crecer de forma más confiada. Consiste en pedirles que hagan el gesto de ponerse unas gafas imaginarias y muy especiales, a través de las cuales verán solo lo positivo que hay en el mundo. A partir de ahí, existen múltiples posibilidades: podemos pedir al pequeño que redacte cuáles son las cosas bonitas de su vida, qué hay de bueno en lo que le rodea… Otra posibilidad es que cada niño se dibuje en el centro de un folio y que éstos vayan pasando por toda la clase, de forma que cada alumno escriba algo positivo sobre cada compañero. El resultado serán conjuntos de mensajes bonitos sobre cada persona. De este modo, alimentaremos la confianza del niño y le ayudaremos a seguir mejorando.

4. Buzón de sugerencias

Más allá de las técnicas para aumentar la autoestima, otra fórmula para consolidar el crecimiento en grupo consiste en evitar que los conflictos se silencien, responsabilizando a cada uno de los miembros de la clase (o de cualquir grupo) del bienestar del conjunto de ellos. Para ello crearemos un buzón de sugerencias en el que los problemas salgan a la luz y se comenten entre todos, de forma que pueda llegarse a consensos en comunidad. Casos de baja autoestima, bullying o acoso escolar se han denunciado a través de este juego. Se trata de dar un enfoque positivo y resolutivo a lo que haya de negativo en el ámbito del centro escolar o de la clase. Es importante que el niño sepa que cada ‘tropezón’ en su vida debe exteriorizarse y que siempre existe solución o mejora para cada caso.

5. Intercambio de conocimientos

Esta tarea es la más puramente colaborativa de todas. Consiste en que, en la entrada del aula, se coloque un folio con dos columnas: en la primera, cada alumno indicará qué puede ofrecer a los demás (enseñar matemáticas, coger las cosas de los armarios más altos); en la segunda escribirá sus necesidades, o qué le gustaría aprender de sus compañeros (clases de dibujo, apoyo en ciencias). Así, los alumnos pueden reconocer sus capacidades y ponerlas al servicio de los demás, así como aprender del resto de sus compañeros y poner en valor las cualidades del otro. Esta fórmula es perfecta para alimentar el sentimiento de pertenencia a un grupo.

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