El Blog de Nanos

Pasos para evitar ser padres muy permisivos

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rabieta

El límite entre lo permisivo y lo estricto no siempre está claro en materia de educación. No es nada fácil saber poner límites sin pasarnos de la raya, y es importante estar preparado antes de que llegue la etapa de las rabietas y los pataleos. Éstos comienzan a manifestarse a partir de los dos años, y tienen mucho que ver con la voluntad del niño de ver satisfechas sus apetencias a toda costa. ¿Quién no ha vivido una escena de llanto y pataleo en plena calle para conseguir que mamá o papá compren cualquier cosa?

La rabieta es una manifestación de la personalidad del niño y de su necesidad de ver satisfechos sus deseos. Por eso es tan importante saber decir que no, y plantearles límites a esas exigencias. Los límites que marques le servirán como guía para saber hasta dónde pueden llegar, así que evita por todos los medios ser incoherente con respecto a ellos. No es no, bajo cualquier circunstancia (salvo días u ocasiones especiales). Y recuerda que un niño al que no se le niegue nada probablemente acabará convirtiéndose en un adulto caprichoso y frustrado por no poder conseguir todo lo que desee.

¿Cómo marcar límites al niño?

La paciencia y la tranquilidad son claves para enseñar límites a tus hijos. También -y sobre todo- tener muy claro el por qué de cada negativa y un razonamiento lógico para ella. Tal vez no puedas explicárselo a tu hijo cuando es muy pequeño, pero es un buen ejercicio interiorizar que cada decisión debe estar fundamentada. Se trata de que su educación responda a una forma de pensar concreta y bien atada.

  1. Permite a tus hijos desarrollar su autonomía en todas las tareas del día a día en que puedan desarrollarse por sí mismos.
  2. Sé claro con respecto a los límites y establece consecuencias de su desobediencia, razonando siempre el por qué de tu decisión.
  3. Aprende a decir ‘no’, sin titubeos y sin mentiras. No las uses para evitar dar a tu hijo lo que sabes que no es bueno para él. Al contrario, da siempre un motivo (y mejor que no sea “porque lo digo yo”).
  4. Sé coherente y cumple con los castigos que hayas anunciado. El mensaje y la filosofía que se esconden detrás de tus límites deben ser claros. Tu hijo acabará intuyendo lo que debe o no hacer, y qué piensas de casa cosa ‘nueva’ que se le pase por la cabeza.
  5.  Ten paciencia. Cuando veas que tu hijo tiene una rabieta, ni caso. Espera a que se tranquilice y no cedas al chantaje. Debe aprender que no es la forma para conseguir lo que quiere. Todo lo contrario: sin razonamiento no darás tu brazo a torcer. Eso sí, cuando el pequeño se explique y creas que tiene razón, cede y reconoce tu error.

Usa estas pautas y tus hijos crecerán independientes y emocionalmente sanos y felices.

¿Cuáles son tus trucos para marcar límites? ¿Cómo evitas las rabietas de tus hijos?

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