El Blog de Nanos

Acabar con la palabrotas: ¿Misión imposible?

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Cuando se trata de palabrotas… la realidad es que, por mucho que nos cueste admitirlo, todos las hemos utilizado alguna vez, y tal vez es ese mal ejemplo por parte de los adultos el que provoca que a nuestros hijos se les ‘peguen’ como por arte de magia esas palabras malsonantes que tan mal quedan en boca de los niños. ¿Es posible evitarlo? ¿Cómo hacer que las palabrotas pierdan la gracia y que su uso no se convierta en costumbre?

En El Blog de Nanos queremos ayudaros a evitar ese vocabulario en vuestros hijos. Por eso, hoy os damos algunos consejos para negociar con ellos y minimizar daños…

1. Es bueno que el niño asocie hablar bien con el concepto de respeto. Usar palabrotas implica no respetar al interlocutor, por lo que podemos negarnos a seguir dialogando hasta que decida tranquilizarse y hablar bien. El enfado jamás puede justificar el uso de palabrotas.

2. No está de más indicarle a tu hijo que ciertas formas de hablar hacen daño a quienes lo escuchan. El pequeño debe saber que no se trata de un capricho: contestar bien y con buenas palabras es el trato que merece toda persona, y lo contrario resulta hiriente tanto para él como para cualquiera, por lo que, por sistema, debe evitarse el maltrato verbal que suponen las palabrotas.

3. Busca un tono constructivo. Si el niño está enfadado y reacciona hablando mal, probablemente censurar enérgicamente su comportamiento sólo consiga enfadarle más y complicar aún más la situación. En lugar de eso, párate a reflexionar con él: coméntale que es normal que no siempre esté de acuerdo contigo pero que, en todo caso, debe expresar su opinión con respeto. El enfoque puede ser constructivo: dale tiempo para que se relaje y acostúmbrale a contar hasta 10 antes de explotar.

4. No te olvides de felicitarle cuando mejore. Para los niños a los que les cuesta controlar estos impulsos, conseguir enfriar un enfado puede convertirse en toda una hazaña. Por eso, no te olvides de reconocer su esfuerzo y premiarlo con tu reconocimiento, por ejemplo, dándole un poco más de responsabilidad en algún aspecto en que lo reclame. Sin duda le ayudará a seguir en esa línea y a comprender que la otra vía no le llevará a progresar ni a crecer personalmente.

5. Predica con el ejemplo. Y este punto es sin duda el más importante de todos. No nos cansamos de repetir que los niños son verdaderas esponjas y que siempre están atentos a cada cosa que hagamos: los peques de la casa saben ‘cazar’ al segundo las cosas que hacemos mal, y nos costará mucho más trabajo reclamarles que actúen de determinada forma si ven que nosotros no obramos en consecuencia. En cualquier caso, si eres tú el que pierde los estribos, una disculpa a tiempo es imprescindible.

¿Te han gustado estos consejos? ¿Cuáles son tus tácticas para evitar las palabrotas en familia?

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