El Blog de Nanos

8 maneras de proteger la autoestima de tus hijos

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Fomentar una autoestima alta (que no desmedida) y la seguridad en uno mismo es una de las tareas más importantes que podemos llevar a cabo como padres. La clave está en conseguir que nuestros hijos se valoren a sí mismos, conozcan sus puntos fuertes y tengan el suficiente autoconocimiento y autoconfianza como para luchar por cambiar sus puntos flacos.

“Una autoestima alta es el mejor antídoto contra el sentimiento de fracaso, y les ayudará a levantarse cada vez que tropiecen y a dar a cada traspiés la importancia real que se merece, pensando siempre en positivo y viéndolos como nuevas oportunidades para avanzar y crecer como personas”.

Por eso, desde Nanos no dejamos de insistir en la necesidad de que, tanto padres y madres como educadores, pongamos el foco en potenciar esa alta autoestima que tanto ayudará a nuestros niños a ser mejores personas. Y como nos encanta poneros en bandeja los mejores tips para ello, hoy os dejamos 10 consejos para proteger la autoestima de vuestros hijos. Todo ello partiendo de una idea clave: no queremos niños perfectos, sino niños que se quieran y que tengan las herramientas necesarias para crecer y confiar en su potencial. ¿Los cumples a rajatabla? ¿Hay alguno que se nos escape? ¡Cuéntanos tu opinión!

1. Ten en cuenta su opinión y dedícales tiempo de calidad

No hay nada mejor para cultivar la autoestima que dar valor a nuestros hijos, y ello se logra escuchándoles, dando importancia a sus opiniones y problemas (por pequeños que nos parezcan, para ellos son muy grandes) y pasando tiempo de calidad con ellos. La clave está en lograr que cada día pasemos un ratito escuchando qué tal ha sido su jornada, qué cosas buenas y malas han vivido… y ayudarles a mejorar en su día a día. Tampoco debemos perder de vista lo que el niño nos solicita y nos reclama. Si tienes varios hijos, intenta dedicarle un rato a cada uno de ellos individualmente: cada uno tiene su personalidad y sus necesidades, y es importante atenderlas por separado.

2. Corrige sus errores desde el cariño

Nadie es perfecto, y tus hijos tampoco lo son. Siempre habrá pequeñas cosas que consideres bueno corregir por su bien, pero la forma de hacerlo puede influir muchísimo en el resultado. Una crítica constructiva vale infinitamente más que varios gritos y una pérdida de papeles que te lleve a descalificarte. Ármate de paciencia y sé siempre cariñoso en tus comentarios, hablándole en positivo sobre aquello en que puede (y esa idea de que ‘puede’ lograrlo es muy importante) mejorar. También resulta clave que el niño tenga claro que tu mismo no eres perfecto y que necesitas aprender cosas aunque seas mayor. Le aliviará saber que el crecimiento es mutuo y que todos podemos y debemos mejorar para ser más felices… y para hacer más felices a los que nos quieren.

3. Dales responsabilidad

Para cualquiera resulta muy satisfactorio saber que está haciendo las cosas bien y que, en consecuencia, quienes le rodean lo premiarán dándole más responsabilidades. También nos pasa a los adultos cuando, por ejemplo, logramos un ascenso o nos ganamos la confianza de alguien para ejecutar por nuestra cuenta una tarea. Lo mismo le ocurre a los niños: no les sobreprotejas y premia su responsabilidad y buen hacer dándoles más responsabilidades. Les encantará saber que están evolucionando como personas y que cada vez son más “mayores” e independientes.

4. No les compares

Otra clave para fomentar la autoestima infantil es que jamás compares a tus hijos con nadie: ni contigo a su edad, ni con sus hermanos, ni con sus amigos, ni con ese niño tan bueno que sale en una serie de la televisión… A nadie le gustan las comparaciones y nada bueno sale de ellas. Al contrario; generarán en el pequeño un sentimiento de frustración y de imposibilidad de aspirar al modelo que para ti resulta ideal. Al contrario, quiérele con sus defectos y ayúdale a compararse con la mejor versión posible de sí mismo, y no con nadie de su entorno.

5. Evita los calificativos negativos

Con ello nos referimos a llamarle torpe, tonto o cualquier cosa parecida. Parece obvio, peor a veces este tipo de palabras pueden llegar a salir de nuestras bocas en un momento de enfado. Otras veces el insulto puede ser menos obvio pero igual de hiriente. Jamás lo hagas, porque se trata de una fórmula destructiva que no beneficia al niño ni a ti mismo. Cuando el niño haga algo mal hay muchas maneras de decírselo: no está bien que pegues a tus hermanos, no tienes que romper los juguetes o tenemos que trabajar bien las mates.

6. Tampoco te excedas con los ‘piropos’

Úsalos de forma comedida y siempre y cuando el niño los merezca. En este sentido, es muy importante que premies su logro y su esfuerzo, y no tanto su cualidad. Es decir, si tu hijo es muy bueno en matemáticas y saca muy buenas notas, debes alabar el esfuerzo que ha supuesto aprobar su examen, y no su inteligencia. ¿Por qué? Porque las cosas que se le dan bien no requieren un esfuerzo y alabarlas puede llevarles a autocomplacerse y acomodarse. Al contrario, premiarles en aquello que les cuesta más les ayudará a crecer: es más valioso un 6 en una materia que se le da muy mal que una matrícula en la que puede aprobar con los ojos cerrados.

7. Valora sus emociones

Muchas veces tendemos a soltar la coletilla del “¡No pasa nada!” cuando a nuestro hijo le pasa algo. Nuestra experiencia nos demuestra que esas caídas pasarán y que el daño es superable. Se nos olvida, en definitiva, que una vez fuimos pequeños y que ciertas cosas de nuestro día a día nos hacían sentir mal y nos parecían un mundo en ese momento. Por eso, intenta empatizar con tus hijos y mostrar interés por lo que les ocurre, dándole soluciones pero sin restarle importancia a sus emociones.

8. No les sobreprotejas

Ayudarles a trabajar en su autoestima no significa alabarles constantemente ni tenerles entre algodones. Al contrario, eso sólo les hará mal. En la vida se tropezarán con todo tipo de situaciones y deben aprender desde pequeños a mostrar su mejor cara ante ellas y a tomar las riendas de la situación. Por eso no conviene vigilarles a cada rato, ni defenderles siempre, ni intervenir constantemente para que hagan las cosas con tu ayuda. Evita que tu hijo se convierta en un ’niño burbuja’ porque cuando no estés a su lado y tenga que desenvolverse por su cuenta será muy doloroso.

¿Te han gustado nuestros consejos? ¿Cuáles son tus técnicas para fomentar la autoestima de tus hijos?

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