El Blog de Nanos

Los 10 errores más comunes de las madres primerizas

Deja un comentario

embarazo-nino-nanos

Si estás embarazada y es tu primera vez, seguro que estás hecha un manojo de nervios… ¿Seré capaz de hacerlo todo bien? ¿Tengo clara la teoría? ¿Me sobrepasará la práctica? ¿Hasta qué punto cambiarán nuestras vidas? La realidad es que lo más probable es cometer algún que otro error en el proceso, pero para evitarlo en la medida de lo posible, hoy en El Blog de Nanos te mostramos los 10 grandes errores que cometen las madres primerizas, de la mano de Sara Vázquez Amigo, pediatra del Hospital de El Escorial (Madrid). ¡Que no te pillen desprevenida!

  1. Esterilizar todo hasta que el bebé cumple un año

Aunque una buena higiene es básica para los bebés (especialmente durante las primeras semanas de vida), no es bueno obsesionarse: lo importante es que sus cosas estén bien limpias y que el bebé esté en contacto con alguna que otra bacteria para ir desarrollando poco a poco sus propias defensas, evitando a la vez infecciones.

  1. Ponerle demasiada ropa de abrigo

Los recién nacidos deben estar bien abrigaditos para no pasar frío porque tienden a enfriarse, pero eso no significa hacerles sudar. Según asegura la experta, si la temperatura de la casa ronda los 20-22º el niño puede estar vestido con un body y un pelele entero de algodón, que le cubra los pies. Podemos saber si tiene frío si sus manos y pies lo están, o si se encuentran un poco amoratados. Si suda por la parte del cuello y la cabeza, lo mejor es quitarle algo de ropa.

  1. Mantener la casa silenciosa cuando el bebé duerme de día

Solo cuando las mamás aprovechen ese rato para descansar es conveniente mantener la casa en silencio para que ambos puedan descansar, pero en caso contrario no es aconsejable hacerlo. Ten en cuenta que a partir del mes y medio, los patrones de sueño del bebé empiezan a relacionar los ciclos de luz-oscuridad y el pequeño está más predispuesto a dormir más tiempo por la noche. De este modo, es bueno que el bebé perciba la luz del sol y se habitúe al ruido cotidiano para que vaya adaptándose a ese nuevo ritmo de descanso. Del mismo modo, si el niño se acostumbra a un silencio absoluto, cualquier ruido podrá despertarle. No debe pararse la actividad diaria para adaptarse al ritmo de sueño del bebé, ya que perjudicaría tanto al niño como a la familia.

  1. Bañar al bebé todos los días

Según los pediatras, basta con bañar al bebé dos o tres veces por semana. Especialmente si el niño sufre dermatitis atópica, no es bueno alterar el manto graso de la piel con un aseo excesivo. Si después de cada cambio de pañal limpiamos bien el culete del bebé con una esponja y le lavamos las manitas no es necesario usar la bañera a diario, y menos usar jabón (aunque sea muy suave) salvo que al pequeño le relaje el contacto con el agua calentita para dormir.

  1. Dejarle llorar

Aunque sobre este punto existe ciera controversia, muchos pediatras aseguran que no existe ningún fundamento que demuestre que sea positivo no coger al niño cuando está llorando. Lo ideal sería consolarle e intentar averiguar qué necesita para proporcionárselo (mamar, que le cambien el pañal, arroparle, desarroparle…). Es la mejor manera de demostrarle que puede fiarse de sus padres porque estamos ahí cuando nos necesita. Eso sí, marca los límites que creas necesarios y recuerda que tampoco es bueno generar una dependencia excesiva del niño hacia sus padres.

  1. No dejar que nadie toque o coja al niño

Es un error muy común en las primerizas. Al contrario de lo que dicta su instinto de protección hacia el bebé, no es bueno evitar que otras personas le tomen en brazos. Eso sí, la excepción evidente se encuentra en los casos en que la persona en cuestión est´enferma y pueda contagiarle.

  1. Cambiar al bebé de pecho antes de que termine

Los expertos aseguran que la leche del final es la que más alimenta y sacia al bebé porque contiene más grasa que la del principio. Una vez que el bebé ha terminado (se sabe porque el pecho que acaba de soltar está completamente blando) es cuando se le debe pasar al otro pecho. Si el niño es muy pequeño y se sacia rápido, inicia la siguiente toma por el pecho que no tomó o que tomó en segundo lugar.

  1. Rapar el pelo al bebé para que el pelo crezca más fuerte

Aunque no vaya a provocarle ningún gran daño, lo cierto es que los dermatólogos no recomiendan hacerlo. Aseguran que no es cierto que el pelo crezca más fuerte, sino que lo hace exactamente igual. Además, si el bebé es muy pequeño es posible que, al desaparecer el pelo, pierda calor corporal por la cabecita. Las características del pelo del bebé no serán definitivas hasta pasado su primer cumpleaños y dependen de su herencia genética.

  1. Seguir los consejos de la abuela… y no los del pediatra

La sabiduría de las mamás expertas es incuestionable, pero los tiempos cambian y lo que hace 30 años era ideal para los bebés, hoy ya no se recomienda. Un pediatra es siempre la persona más indicada para aconsejarnos, así que no debemos dudar de sus recomendaciones.

  1. No pedir ayuda

Nadie nace sabiendo y hacer frente a un parto y a todo lo que viene después requiere un gran esfuerzo físico, mental y emocional. Los ‘bajones’ son normales y debes aprender a aceptarlos y a pedi ayuda siempre que la necesites. Reconoce que estás cansada, que estás agobiada por el nuevo cambio, que te sientes agotada física o mentalmente, porque eso no te convierte en una mala madre. A todos nos cuesta esta transición. Es mucho más sensato asumir que no podemos con todo.

 

Anuncios

¡Deja un comentario!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s