El Blog de Nanos

Mindfulness para niños

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Si te preocupa tu bienestar psicológico, seguro que estás familiarizado con el concepto de  mindfulness. ¿Sabes en qué consiste? ¿Cómo puede ayudarte en tu día a día? Y en lo que respecta a tus hijos… ¿Es apto para ellos?

Hasta hace relativamente poco se pensaba que la meditación era de un proceso demasiado difícil e “intelectual” para los niños. Sin embargo, a día de hoy se habla de la eficacia de esta práctica en niños desde los 4 o 5 años, capaces de desarrollar, a su manera, una vida interior profunda. Además, el Mindfulness presta mucha atención al cuerpo y los niños comprenden bien el lenguaje corporal.

¿Qué es el mindfulness?

El mindfulness es un concepto psicológico que consiste en la concentración de la atención y la conciencia, basado en el concepto de conciencia plena de la meditación budista. Se ha popularizado en Occidente por parte de Jon Kabat-Zinn. Así, a pesar de encontrarse sus raíces en el budismo, el mindfulness se enseña desprovisto de cualquier componente o terminología oriental. Sus beneficios son muchos y muy variados:

  • Mejora el aprendizaje, la atención, la creatividad y el rendimiento académico.
  • Mejorar la concentración, ignorando las distracciones.
  • Ayuda a regular sus emociones, a encontrar la tranquilidad y el equilibrio cuando se sienten enfadados, angustiados, molestos…y a sentirse más seguros.
  • Aumenta la introspección: los niños ven con más claridad lo que sucede en su interior, en su exterior, en los demás y en su entorno.
  • Desarrollan la compasión y la amabilidad hacia sí mismos y hacia los demás.
  • Mejora las habilidades prosociales como la paciencia, la empatía, la alegría por el bienestar de los demás o la ecuanimidad.

Consejos para llevarlo a la práctica

  • Se constante y paciente. Elige momentos fijos, por ejemplo 2 o 3 días  a la semana, a la misma hora. Con unos 4 o 5 minutos es suficiente para los niños pequeños (de 4 o 5 años de edad) y entre 5 y 15 minutos los mayores.
  • Ten en cuenta el lugar. Especialmente cuando se está aprendiendo, es aconsejable buscar un lugar tranquilo en el que no haya interrupciones.

  • Cuida la actitud. Propón la práctica con una actitud lúdica, llena de humor y de aventura pero de forma relajada.

  • Busca la participación. Es más motivador practicar con los niños y crear una experiencia compartida, aunque si el niño lo prefiere, puede practicar por su cuenta.

  • Escúchales. Es importante que preguntes a los niños por la experiencia y que  expresen sus sensaciones al terminar los ejercicios.

Un ejercicio para empezar

  • El parte metereológico. Siéntate cómodamente con tu hijo y cerrad los ojos. Ahora pensad en cómo os sentís por dentro. ¿Qué tiempo hace? Soleado, nublado, tormenta… Así aprenderá (¡y tú también!) a identificar sus emociones y a expresarlas y controlarlas.

¿Te ha gustado este post? ¿Nos cuentas tu experiencia?

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