El Blog de Nanos


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5 consejos para elegir las gafas de nuestros hijos

Todavía queda poco más de un mes para la vuelta al cole, pero es nuestra misión estar prevenidos, y la elección de las gafas para nuestros hijos puede convertirse en una delicada tarea. Se encuentran en edad de crecimiento, y por lo tanto su graduación es cambiante, lo que hace de ésta una actividad más habitual de lo que muchos padres quisieran. Para facilitar este proceso, ofrecemos aquí 5 útiles consejos para elegir las gafas de nuestros hijos:

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  • De su gusto

 La primera reacción de un niño a la impostura de unas gafas suele ser negativa, ¿y quién le culpa? Nuestra función, por tanto, no será elegirles aquéllas que se adapten a nuestro gusto, sino guiarles en la búsqueda de unas con las que se puedan llegar a sentir cómodos. Nuestros hijos tendrán una mejor reacción ante este gran cambio si son ellos los que eligen sus propias gafas, así como un mejor cuidado de las mismas (lo que los padres más veteranos valorarán en su justa medida).

  • Comodidad

 Probablemente el requisito más importante en la elección de las gafas de nuestros hijos: que sean cómodas. No deben suponer una molestia para ellos, es más, cuánto antes se olviden de que las llevan mejor. Para ello hemos de buscar unas varillas y terminales (la parte que rodea la oreja) flexibles y ajustables. Una buena alternativa al clásico cordón que rodea su cabeza son los llamados “stoppers” en la misma terminal. También puede resultar útil el uso de bisagras con muelles en las varillas que impidan la rotura de las mismas.

  • Recambio

 ¡Fundamental! No nos engañemos, son niños, y los niños pierden y rompen las cosas. Cuando nuestro hijo necesite las gafas de forma permanente nos será muy útil tener unas de repuesto en caso de que las originales resulten dañadas. Al igual que cuenta con varios zapatos o varios abrigos, el tener unas gafas de recambio nunca estará de más.

  • Lentes

 En relación con el punto anterior, es una buena idea buscar unas lentes orgánicas (y dentro de las mismas, a ser posible, de policarbonato), ya que serán un material mucho más resistente a la rotura. También es importante elegir una lente lo más reducida posible, no sólo por estética, sino que reducirá considerablemente el peso y las distorsiones en la imagen.

  • Tamaño

 ¡No es el uniforme del colegio! no vale exagerar la talla de la compra en previsión del crecimiento de nuestro hijo. Hemos de elegir el tamaño adecuado para la cabeza de nuestro hijo, teniéndo en cuenta que no sobrepase la ceja ni se apoye en los pómulos o que no deje marcas en la sien. Además, como decimos, está en edad de crecimiento y su graduación irá cambiando, por lo que resultaría inútil comprar unas gafas pensando en el largo plazo.


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¿Qué es el coaching para padres?

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Nadie dijo que ser padre fuese una tarea fácil: la responsabilidad que implica cuidar de la vida de otra persona, el miedo a maleducarla, el mantener una figura que inspire seguridad y autoridad a la vez que transmita amor y cariño…¡qué fácil lo hacían parecer los nuestros! Pero no, nadie nace aprendido (ni siquiera nuestros padres) y la paternidad es una labor de ensayo y error que lleva años de práctica y nunca se termina de dominar. Por suerte, cada vez existen más técnicas que nos ayudan a mejorar en esta ardua tarea que es criar a un hijo. Hoy hablamos del coaching para padres.

El coaching para padres consiste en un conjunto de herramientas que nos servirán para acompañar y guiar a nuestros hijos en su crecimiento personal –lo que nada tiene que ver con su rendimiento académico, o con lo educados y obedientes que sean-. Consiste en aprender a comunicarnos de una manera más eficaz con nuestro hijo, así como a apoyarle y darle confianza de forma óptima. También en contactar con él y ayudarle a desarrollar su ser, su humanidad y su grandeza interior, para que desde ahí pueda elegir, crear, relacionarse, convivir… En definitiva, ser feliz.

Como decimos, no se trata de una técnica concreta ni una suerte de pócima mágica que nos convierta en padres del año. Son un conjunto de herramientas con las que trabajar y crecer personalmente, para así permitirles crecer a ellos. De hecho, en el coaching para padres, uno de los primeros pasos que hemos de dar es el desarrollo de la capacidad para observar las diferentes situaciones familiares, así como las dinámicas emocionales, tanto propias como de tus hijos.

Una vez detectados los posibles conflictos, el “coaching” para padres nos ayudará a lograr una comunicación más afectiva y efectiva a la hora de resolverlos, así como a entender el poder que las palabras tienen a la hora de crear en el imaginario de los niños su propia imagen y autoestima, y así eliminar las creencias limitantes que podemos transmitirles inconscientemente. El objetivo es convertirnos en quienes les den impulso para que vuelen solos, y no en un lastre con el que cargar.

Aplicadas éstas técnicas, podremos descubrir nuevos potenciales en nuestros hijos y ayudarles a establecer sus propias metas, y también conseguir que se desarrollen como personas de una forma autónoma y que descubran quiénes quieren ser realmente, pero sabiendo que tienen el soporte necesario en casa para acompañarles y ayudarles en este largo viaje.


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¿Cómo evitar el el miedo al agua en los niños?

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Llegó el verano, y con él los chapuzones en playas y piscinas, y como siempre los “peques” de la casa son los que más disfrutan. Sin embargo, hay ocasiones en las que el miedo y el rechazo acompañan los primeros baños de nuestros hijos: berrinches y pataletas capaces de estropear hasta la más idílica de las vacaciones. Para evitarlo, proponemos cinco consejos para facilitarles sus primeros pasos en el agua:

  1. Familiaridad

Ante todo es fundamental no generar rechazo desde el primer momento, puesto que nos dificultará mucho más la tarea. Es importante que el niño asocie el agua con un entorno amable y con emociones agradables. Para ello es necesario no obligarlo y acompañarlo en todo momento de personas cercanas, juguetes y objetos que le susciten tranquilidad y asocie con el juego y la diversión

  1. Gradualidad

¡Roma no se construyó en un día! Es vital tener paciencia, lo que para nosotros en un proceso simple, es todo un aprendizaje para el niño. Para ello podemos empezar con algo menos agresivo e ir aumentando la intensidad del baño. Por ejemplo: empezar en una pequeña piscina hinchable o bañera; en la orilla de la playa; utilizar nuestros brazos como flotador antes de pasar a los manguitos, etc.

  1. Temperatura

Uno de los principales rechazos que puede sentir un niño a la hora de entrar en el agua es su temperatura. El frío puede generar aversión y por tanto rechazo, por lo que empezar con agua tibia antes de pasar a otras más frías siempre es buena idea.

  1. Reconocimiento 

No, no se trata de sobreactuar la alegría que nos genera cada brazada de nuestro hijo para que vea lo orgulloso que estamos de él. Consiste en premiar su esfuerzo con una caricia, un beso, una sonrisa…Es decir: refuerzo positivo.

  1. Seguridad

Y por último, pero no menos importante (todo lo contrario): la seguridad. El miedo al agua proviene, entre otras razones, de la anticipación que hace el niño del daño que se puede causar, o de la proyección del temor de los padres al mismo. Es por tanto fundamental generar en él una sensación de seguridad y confianza con el medio.


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5 juegos de verano para estimular la creatividad de los niños

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El verano es una época complicada para los padres: coordinar la jornada laboral con las vacaciones de los niños no es tarea fácil, y para aquéllos que no gozan de la ayuda de abuelos o familiares, la televisión o los ordenadores pueden pasar a ser fieles aliados en esta dura batalla.

Sin embargo, es importante sacar tiempo para jugar con ellos y ayudarles a crecer. Orientar esos pequeños momentos hacia juegos que fomenten su creatividad es una buena manera de exprimirlos al máximo. En un mundo cada vez más competitivo y cambiante, ésta es una herramienta fundamental para su futuro. Por ello, a continuación proponemos cinco juegos de verano para estimular la creatividad de nuestros hijos:

1.  ¿Cómo se llama?

Este juego es perfecto para la última hora del día, en el momento de irse a la cama. Cambiaremos los “dibus” por un cuento, pero vamos a animarles a que interactúen con nosotros, haciéndoles preguntas acerca de sus personajes y lugares, pidiéndoles que los imaginen, describan e inventen. ¡Todo vale!

 2.  Cumplir la regla

Un juego que nos permitirá mantenerlos ocupados y despiertos durante los largos trayectos en coche propios de estas fechas, a la vez que estimulamos su pensamiento creativo y carácter competitivo. Consiste en escribir o decir el mayor número palabras posible cumpliendo una determinada regla. Por ejemplo, palabras que empiecen por la letra “c” (casa, coche, camino…) o palabras que no contengan la “a” (tren, museo, cuento…)

3. Elegir colores

Colorear es una de las actividades preferidas por los niños, pero hasta en tareas tan sencillas podemos ayudarles a desarrollar nuevas aptitudes como el pensamiento crítico o animarles a probar con cosas nuevas. Les daremos varios dibujos iguales con la única norma de que no podrán colorearlos de la misma manera, teniendo que elegir al terminar cuál les ha gustado más. Es importante no dirigir su actividad y que sean ellos los que tomen la iniciativa.

4. Imaginación al poder

Un paseo por el parque, la playa, o una tarde en casa. Cualquier lugar es bueno para desarrollar el pensamiento creativo de nuestros hijos, y este juego es perfecto para ello. Se trata de escoger un objeto cotidiano en el que no nos paremos a pensar a menudo y buscarle usos alternativos. Por ejemplo, un bolígrafo sirve para escribir, pero con él también podemos dirigir una orquesta.

5. Disfrazarse

No es necesario un disfraz profesional; todo lo contrario. Aquí se trata de estimular la imaginación de nuestro hijo al verse en la necesidad de inventarse uno con las prendas y objetos que encuentre por casa. Un pañuelo, una escoba, una bolsa de basura… Lo importante es que busque y visualice un personaje (inventado por él o propuesto por nosotros) con la única ayuda de los objetivos más cotidianos.

¿Y tú? ¿Qué juegos propones para estimular la imaginación de tus hijos este verano?


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¿Cómo ayudar a tus hijos a superar sus miedos?

ninos-miedoEl verano puede ser el momento perfecto para trabajar con tus hijos en algunos de sus miedos y ayudarles a superarlos. El tiempo libre, la liberación de tareas, el relax que implica el buen tiempo y las menores preocupaciones… juegan en favor de vosotros y de vuestros hijos. ¡Aprovechad este tiempo de calidad para crecer juntos!

Los miedos de los peques de la casa pueden parecernos irracionales… pero ¿a que si lo piensas bien, la mayoría de los miedos lo son? Piensa en lo complicado que era de pequeño enfrentarte a ciertas cosas, como la oscuridad, un animal que te asuste, o una escena de terror que volvía a tu cabeza una y otra vez. Lo más importante es ponerse en el lugar del niño, ayudarle a reconocer su miedo y a darle la importancia justa: ni poca ni mucha. El niño debe saber que es normal asustarse, pero también que existen formas para vencer ese miedo. Así normalizaremos su sensación y le ayudaremos a superarla como un campeón. ¿Cómo?

  1. No olvides que el miedo surge como respuesta a un posible peligro. Se trata de un mecanismo de defensa, así que lo principal es identificar cuál es el peligro que percibe el niño y ayudarle luego a relativizarlo. Por ejemplo, si tienen miedo a que les separen de sus padres, transmíteles que eso no puede pasar y que siempre estaréis a su lado, aunque tengáis que ausentaros en algún momento.
  2. Olvídate de las terapias de choque, porque pueden resultar contraproducentes. Es mejor ir paso a paso y convertir las experiencias que les asusten en experiencias positivas o, cuanto menos, neutras para ellos, pero no sirve de nada exponerles de golpe a aquello que les aterra: lo más probable es que solo consigas que pase un muy mal rato y que su miedo crezca aún más.
  3. La aceptación es muy importante. Muchos niños (y adultos) se avergüenzan de sentir miedo y lo perciben como una debilidad. Es importante que tengan claro que se trata de una emoción completamente natural y que identificarla es el primer paso para vencer esos temores que les rondan la cabeza. Una buena fórmula es explicarles cómo los venciste tú: “A mí también me daba miedo ir al médico, pero luego me di cuenta de que era bueno para mí y que no dolía nada”.
  4. Hay pequeños trucos poco racionales pero muy efectivos que ayudan, como enseñarle al niño que ante ciertas situaciones (por ejemplo, la oscuridad) solo tiene que contar con un objeto-protección que le libre de cualquier posible mal. Por ejemplo, un peluche o una mantita.
  5. Predica con el ejemplo. Si tú mismo no vences tus miedos irracionales y los expresas cada vez que aparecen, difícilmente podrás lograr un comportamiento distinto en tu hijo.


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¿Sabes cuál es el secreto de la felicidad…?

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“El mejor indicador de felicidad a largo plazo son las relaciones con la familia, los amigos y la pareja”. Así de claro lo tiene el psiquiatra Robert Waldinger, director desde 2003 del estudio Adult Development sobre felicidad y satisfacción, en la Universidad de Harvard (EEUU).  No se trata de un análisis nuevo: desde nada menos que 1938, diferentes investigadores han seguido y examinado de cerca la vida de más de 700 hombres con la intención de descubrir qué factores influyen en la vida de una persona para que envejezca más o menos feliz o saludable. Los resultados son contundentes.

Si hay un factor que influye por encima de todo, éste es el de la relación que existe entre las familias estables y la felicidad. “Una y otra vez en estos 75 años, nuestro estudio ha demostrado que la gente a la que le va mejor es aquella que se apoya en las relaciones con su familia, amigos y con la comunidad”, afirma el Dr. Waldinger, en declaraciones recogidas por Ser Padres Hoy. Además, en los últimos años como director de la investigación, Waldinger extendió esta afirmación a las parejas e hijos de los 700 hombres que estaban siendo observados: su interacción influye incluso en cuanto a salud.

Buenas relaciones como anídoto para las enfermedades

Precisamente esa relación entre buenas relaciones y salud es uno de los aspectos que más llaman la atención del estudio. En este sentido, los investigadores no tienen dudas: los factores que influían positivamente sobre la salud y el bienestar de los hombres estudiados eran las relaciones con los amigos y la pareja. De hecho, las personas con unas relaciones sociales más estrechas estaban libres de enfermedades crónicas y mentales, y apenas presentaban pérdidas de la memoria en su vejez, aunque esas relaciones tuvieran varios altibajos.

De ahí que Waldinger recomiende que, por ejemplo, reemplacemos el tiempo que pasamos ante una pantalla con tiempo de convivencia, o que reavivemos una relación aburrida con una actividad en común, como ir a caminar o salir juntos.

Si quieres saber más, te dejamos con  esta conferencia de Robert Robert Waldinger, último director de Adult Development. 


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Mindfulness para niños

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Si te preocupa tu bienestar psicológico, seguro que estás familiarizado con el concepto de  mindfulness. ¿Sabes en qué consiste? ¿Cómo puede ayudarte en tu día a día? Y en lo que respecta a tus hijos… ¿Es apto para ellos?

Hasta hace relativamente poco se pensaba que la meditación era de un proceso demasiado difícil e “intelectual” para los niños. Sin embargo, a día de hoy se habla de la eficacia de esta práctica en niños desde los 4 o 5 años, capaces de desarrollar, a su manera, una vida interior profunda. Además, el Mindfulness presta mucha atención al cuerpo y los niños comprenden bien el lenguaje corporal.

¿Qué es el mindfulness?

El mindfulness es un concepto psicológico que consiste en la concentración de la atención y la conciencia, basado en el concepto de conciencia plena de la meditación budista. Se ha popularizado en Occidente por parte de Jon Kabat-Zinn. Así, a pesar de encontrarse sus raíces en el budismo, el mindfulness se enseña desprovisto de cualquier componente o terminología oriental. Sus beneficios son muchos y muy variados:

  • Mejora el aprendizaje, la atención, la creatividad y el rendimiento académico.
  • Mejorar la concentración, ignorando las distracciones.
  • Ayuda a regular sus emociones, a encontrar la tranquilidad y el equilibrio cuando se sienten enfadados, angustiados, molestos…y a sentirse más seguros.
  • Aumenta la introspección: los niños ven con más claridad lo que sucede en su interior, en su exterior, en los demás y en su entorno.
  • Desarrollan la compasión y la amabilidad hacia sí mismos y hacia los demás.
  • Mejora las habilidades prosociales como la paciencia, la empatía, la alegría por el bienestar de los demás o la ecuanimidad.

Consejos para llevarlo a la práctica

  • Se constante y paciente. Elige momentos fijos, por ejemplo 2 o 3 días  a la semana, a la misma hora. Con unos 4 o 5 minutos es suficiente para los niños pequeños (de 4 o 5 años de edad) y entre 5 y 15 minutos los mayores.
  • Ten en cuenta el lugar. Especialmente cuando se está aprendiendo, es aconsejable buscar un lugar tranquilo en el que no haya interrupciones.

  • Cuida la actitud. Propón la práctica con una actitud lúdica, llena de humor y de aventura pero de forma relajada.

  • Busca la participación. Es más motivador practicar con los niños y crear una experiencia compartida, aunque si el niño lo prefiere, puede practicar por su cuenta.

  • Escúchales. Es importante que preguntes a los niños por la experiencia y que  expresen sus sensaciones al terminar los ejercicios.

Un ejercicio para empezar

  • El parte metereológico. Siéntate cómodamente con tu hijo y cerrad los ojos. Ahora pensad en cómo os sentís por dentro. ¿Qué tiempo hace? Soleado, nublado, tormenta… Así aprenderá (¡y tú también!) a identificar sus emociones y a expresarlas y controlarlas.

¿Te ha gustado este post? ¿Nos cuentas tu experiencia?


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¿Cómo evitar trastornos de comportamiento en los adolescentes?

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La forma en que educamos a nuestros hijos influye en su salud mental y en el modo en que se enfrentarán a las dificultades de su vida en el futuro. Por eso es importante conocer qué tipo de trastornos se enfrentan y cuáles son los problemas más habituales en el ámbito de la adolescencia. Se trata de una etapa clave en la que las carencias o dificultades de la infancia pueden jugar un papel determinante. Por eso, desde Nanos recomendamos prevenir y evitar ciertas conductas educativas que puedan provocar desequilibrios en el futuro. ¿Quieres saber qué tipo de trastornos de comportamiento son más habituales hoy en día y cómo evitarlos?

Según el informe ‘Adolescentes con trastornos de comportamiento, ¿Cómo podemos detectarlos? ¿Qué se debe hacer?’, elaborado por FAROS, los trastornos de conducta en los adolescentes han aumentado en los últimos cinco años. En concreto, los que han experimentado un mayor incremento son los problemas de aprendizaje y el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad), aunque en menor medida también ha crecido el número de casos de consultas por síntomas del trastorno negativista desafiante o trastorno disocial.

Además, según el informe, un 60% de los padres preguntados afirmaron que sus hijos manifestaban algún trastorno de comportamiento, en la mayoría de los casos (22%) se trataba de problemas de aprendizaje. Pediatras y profesores también destacaban un mayor número de casos de trastorno negativista desafiante, TDAH o trastorno disocial.

Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH)

Se trata del trastorno que genera mayor número de visitas a los servicios de salud. Se caracteriza por la dificultad para mantener la atención, hiperactividad o exceso de movimiento e impulsividad. Su incidencia está entre el 3% y el 7% de la población, siendo más frecuente entre los niños.

Trastorno Disocial

Consiste en reincidir en comportamientos que atentan contra los derechos de los demás o las normas sociales. Por ejemplo, comportamientos agresivos, acoso, amenazas a otros niños, inicio de peleas, uso de armas, robos… La prevalencia en la población general es de entre 1,5 y 3,4% y es más común entre varones.

Trastorno Negativista Desafiante (TND)

Sigue un patrón de comportamiento negativista, desafiante desobediente  y hostil hacia las figuras de autoridad. Se caracteriza por accesos de cólera, discusiones con adultos, hacer deliberadamente cosas que molestan a los demás, ser quisquilloso, mostrarse rencoroso o vengativo… Afecta aproximadamente a entre un 3% y un 8% de los niños, siendo entre 2 y 3 veces más frecuentes en niños que en niñas.

¿Cómo mejorar la situación?

Lo más importante es que, como padres, intentemos evitar este tipo de problemas a través de la educación. Por eso recogemos estos consejos que traslada el informe:

  1. Coordinación entre profesionales. La coordinación de los diferentes colectivos implicados es el principal reto en estos momentos. Los pediatras parecen ser el profesional referente para estos casos, tal y como reconocen padres y profesores.
  2. Intervención precoz. Los profesionales que han reflejado su opinión en el informe también inciden en la importancia de la intervención precoz. En el ámbito escolar, el 99% de los casos detectados se intentan resolver desde el aula.
  3. Más recursos. En el ámbito educativo, el 90% de los profesores aseguran que existen buenos recursos pero insuficientes, y denuncian que además han disminuido en los últimos años. Los padres también consideran necesario incrementar los recursos asistenciales para tratar los problemas de comportamiento.
  4. Más formación. Se reclama más formación sobre los problemas de comportamiento y mayor conocimiento de los recursos existentes. Los profesores aseguran no disponer de la formación adecuada para hacer frente a este tipo de situaciones.


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¿Sabía que educar las emociones previene el acoso?

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¿Sabías que educar las emociones de tus hijos puede servir para algo tan importante como prevenir el acoso? Así lo asegura la doctora Marisa Navarro, autora del libro La medicina emocional, quien comenta en este texto que nuestras emociones dependen de nuestros pensamientos, y que ambas determinan nuestras actitudes y acciones. Su control es, por tanto, vital para controlar nuestra vida.

Esta es, a su juicio, una de las primeras enseñanzas que debieran impartirse en la infancia. ¿Por qué? Porque ayudaría a los niños a tomar conciencia de que pueden llevar las riendas de su propia vida y de que sus sentimientos no dependen mayormente de lo que les ocurre a su alrededor, sino de la interpretación que hacen sobre lo que está sucediendo.

Así, según Navarro, es importantísimo enseñar a los pequeños varias cosas:

  1. Manejar sus pensamientos
  2. Tranquilizar su mente
  3. Cuidar sus emociones
  4. Potenciar su fuerza de voluntad
  5. Saber elegir
  6. Aumentar su autoestima
  7. Ser empáticos
  8. Ser comunicativos y comprender las emociones de los demás
  9. Tener habilidades sociales
  10. Tener autocontrol y ser tolerantes

Todas estas habilidades, asegura Navarro en un texto recogido por Ser Padres, permitirán a los pequeños ser más felices, disfrutar más de la vida y gozar de una mayor salud. Y es que conocer cómo funcionamos a nivel emocional, comprendernos y aprender a manejar nuestras emociones es fundamental para desenvolverse en el mundo. Además, las emociones están presentes en cada paso que damos y saberlas gestionar nos permite sacar el máximo potencial en todos los aspectos de nuestra vida. Tanto es así que Navarro considera que la educación emocional podría prevenir el acoso, la violencia en las aulas y la agresividad. “Además, mejoraría el rendimiento escolar y haría hombres y mujeres mas felices, eficientes, capaces de afrontar con más optimismo y fortaleza los contratiempos”.

De hecho, en otros países, como Gran Bretaña y Estados Unidos, se está empezando a dejar de lado la idea de que el progreso y el dinero garantizan la felicidad. La consecuencia pasa por implantar proyectos de educación emocional en las escuelas. España está siguiendo esta pasos, pero aun queda mucho por hacer…
¿Y tú, qué opinas?
Fuente: Marisa Navarro, doctora en Medicina por la Universidad de Alicante.


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8 maneras de proteger la autoestima de tus hijos


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Fomentar una autoestima alta (que no desmedida) y la seguridad en uno mismo es una de las tareas más importantes que podemos llevar a cabo como padres. La clave está en conseguir que nuestros hijos se valoren a sí mismos, conozcan sus puntos fuertes y tengan el suficiente autoconocimiento y autoconfianza como para luchar por cambiar sus puntos flacos.

“Una autoestima alta es el mejor antídoto contra el sentimiento de fracaso, y les ayudará a levantarse cada vez que tropiecen y a dar a cada traspiés la importancia real que se merece, pensando siempre en positivo y viéndolos como nuevas oportunidades para avanzar y crecer como personas”.

Por eso, desde Nanos no dejamos de insistir en la necesidad de que, tanto padres y madres como educadores, pongamos el foco en potenciar esa alta autoestima que tanto ayudará a nuestros niños a ser mejores personas. Y como nos encanta poneros en bandeja los mejores tips para ello, hoy os dejamos 10 consejos para proteger la autoestima de vuestros hijos. Todo ello partiendo de una idea clave: no queremos niños perfectos, sino niños que se quieran y que tengan las herramientas necesarias para crecer y confiar en su potencial. ¿Los cumples a rajatabla? ¿Hay alguno que se nos escape? ¡Cuéntanos tu opinión!

1. Ten en cuenta su opinión y dedícales tiempo de calidad

No hay nada mejor para cultivar la autoestima que dar valor a nuestros hijos, y ello se logra escuchándoles, dando importancia a sus opiniones y problemas (por pequeños que nos parezcan, para ellos son muy grandes) y pasando tiempo de calidad con ellos. La clave está en lograr que cada día pasemos un ratito escuchando qué tal ha sido su jornada, qué cosas buenas y malas han vivido… y ayudarles a mejorar en su día a día. Tampoco debemos perder de vista lo que el niño nos solicita y nos reclama. Si tienes varios hijos, intenta dedicarle un rato a cada uno de ellos individualmente: cada uno tiene su personalidad y sus necesidades, y es importante atenderlas por separado.

2. Corrige sus errores desde el cariño

Nadie es perfecto, y tus hijos tampoco lo son. Siempre habrá pequeñas cosas que consideres bueno corregir por su bien, pero la forma de hacerlo puede influir muchísimo en el resultado. Una crítica constructiva vale infinitamente más que varios gritos y una pérdida de papeles que te lleve a descalificarte. Ármate de paciencia y sé siempre cariñoso en tus comentarios, hablándole en positivo sobre aquello en que puede (y esa idea de que ‘puede’ lograrlo es muy importante) mejorar. También resulta clave que el niño tenga claro que tu mismo no eres perfecto y que necesitas aprender cosas aunque seas mayor. Le aliviará saber que el crecimiento es mutuo y que todos podemos y debemos mejorar para ser más felices… y para hacer más felices a los que nos quieren.

3. Dales responsabilidad

Para cualquiera resulta muy satisfactorio saber que está haciendo las cosas bien y que, en consecuencia, quienes le rodean lo premiarán dándole más responsabilidades. También nos pasa a los adultos cuando, por ejemplo, logramos un ascenso o nos ganamos la confianza de alguien para ejecutar por nuestra cuenta una tarea. Lo mismo le ocurre a los niños: no les sobreprotejas y premia su responsabilidad y buen hacer dándoles más responsabilidades. Les encantará saber que están evolucionando como personas y que cada vez son más “mayores” e independientes.

4. No les compares

Otra clave para fomentar la autoestima infantil es que jamás compares a tus hijos con nadie: ni contigo a su edad, ni con sus hermanos, ni con sus amigos, ni con ese niño tan bueno que sale en una serie de la televisión… A nadie le gustan las comparaciones y nada bueno sale de ellas. Al contrario; generarán en el pequeño un sentimiento de frustración y de imposibilidad de aspirar al modelo que para ti resulta ideal. Al contrario, quiérele con sus defectos y ayúdale a compararse con la mejor versión posible de sí mismo, y no con nadie de su entorno.

5. Evita los calificativos negativos

Con ello nos referimos a llamarle torpe, tonto o cualquier cosa parecida. Parece obvio, peor a veces este tipo de palabras pueden llegar a salir de nuestras bocas en un momento de enfado. Otras veces el insulto puede ser menos obvio pero igual de hiriente. Jamás lo hagas, porque se trata de una fórmula destructiva que no beneficia al niño ni a ti mismo. Cuando el niño haga algo mal hay muchas maneras de decírselo: no está bien que pegues a tus hermanos, no tienes que romper los juguetes o tenemos que trabajar bien las mates.

6. Tampoco te excedas con los ‘piropos’

Úsalos de forma comedida y siempre y cuando el niño los merezca. En este sentido, es muy importante que premies su logro y su esfuerzo, y no tanto su cualidad. Es decir, si tu hijo es muy bueno en matemáticas y saca muy buenas notas, debes alabar el esfuerzo que ha supuesto aprobar su examen, y no su inteligencia. ¿Por qué? Porque las cosas que se le dan bien no requieren un esfuerzo y alabarlas puede llevarles a autocomplacerse y acomodarse. Al contrario, premiarles en aquello que les cuesta más les ayudará a crecer: es más valioso un 6 en una materia que se le da muy mal que una matrícula en la que puede aprobar con los ojos cerrados.

7. Valora sus emociones

Muchas veces tendemos a soltar la coletilla del “¡No pasa nada!” cuando a nuestro hijo le pasa algo. Nuestra experiencia nos demuestra que esas caídas pasarán y que el daño es superable. Se nos olvida, en definitiva, que una vez fuimos pequeños y que ciertas cosas de nuestro día a día nos hacían sentir mal y nos parecían un mundo en ese momento. Por eso, intenta empatizar con tus hijos y mostrar interés por lo que les ocurre, dándole soluciones pero sin restarle importancia a sus emociones.

8. No les sobreprotejas

Ayudarles a trabajar en su autoestima no significa alabarles constantemente ni tenerles entre algodones. Al contrario, eso sólo les hará mal. En la vida se tropezarán con todo tipo de situaciones y deben aprender desde pequeños a mostrar su mejor cara ante ellas y a tomar las riendas de la situación. Por eso no conviene vigilarles a cada rato, ni defenderles siempre, ni intervenir constantemente para que hagan las cosas con tu ayuda. Evita que tu hijo se convierta en un ’niño burbuja’ porque cuando no estés a su lado y tenga que desenvolverse por su cuenta será muy doloroso.

¿Te han gustado nuestros consejos? ¿Cuáles son tus técnicas para fomentar la autoestima de tus hijos?