El Blog de Nanos


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5 juegos de verano para estimular la creatividad de los niños

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El verano es una época complicada para los padres: coordinar la jornada laboral con las vacaciones de los niños no es tarea fácil, y para aquéllos que no gozan de la ayuda de abuelos o familiares, la televisión o los ordenadores pueden pasar a ser fieles aliados en esta dura batalla.

Sin embargo, es importante sacar tiempo para jugar con ellos y ayudarles a crecer. Orientar esos pequeños momentos hacia juegos que fomenten su creatividad es una buena manera de exprimirlos al máximo. En un mundo cada vez más competitivo y cambiante, ésta es una herramienta fundamental para su futuro. Por ello, a continuación proponemos cinco juegos de verano para estimular la creatividad de nuestros hijos:

1.  ¿Cómo se llama?

Este juego es perfecto para la última hora del día, en el momento de irse a la cama. Cambiaremos los “dibus” por un cuento, pero vamos a animarles a que interactúen con nosotros, haciéndoles preguntas acerca de sus personajes y lugares, pidiéndoles que los imaginen, describan e inventen. ¡Todo vale!

 2.  Cumplir la regla

Un juego que nos permitirá mantenerlos ocupados y despiertos durante los largos trayectos en coche propios de estas fechas, a la vez que estimulamos su pensamiento creativo y carácter competitivo. Consiste en escribir o decir el mayor número palabras posible cumpliendo una determinada regla. Por ejemplo, palabras que empiecen por la letra “c” (casa, coche, camino…) o palabras que no contengan la “a” (tren, museo, cuento…)

3. Elegir colores

Colorear es una de las actividades preferidas por los niños, pero hasta en tareas tan sencillas podemos ayudarles a desarrollar nuevas aptitudes como el pensamiento crítico o animarles a probar con cosas nuevas. Les daremos varios dibujos iguales con la única norma de que no podrán colorearlos de la misma manera, teniendo que elegir al terminar cuál les ha gustado más. Es importante no dirigir su actividad y que sean ellos los que tomen la iniciativa.

4. Imaginación al poder

Un paseo por el parque, la playa, o una tarde en casa. Cualquier lugar es bueno para desarrollar el pensamiento creativo de nuestros hijos, y este juego es perfecto para ello. Se trata de escoger un objeto cotidiano en el que no nos paremos a pensar a menudo y buscarle usos alternativos. Por ejemplo, un bolígrafo sirve para escribir, pero con él también podemos dirigir una orquesta.

5. Disfrazarse

No es necesario un disfraz profesional; todo lo contrario. Aquí se trata de estimular la imaginación de nuestro hijo al verse en la necesidad de inventarse uno con las prendas y objetos que encuentre por casa. Un pañuelo, una escoba, una bolsa de basura… Lo importante es que busque y visualice un personaje (inventado por él o propuesto por nosotros) con la única ayuda de los objetivos más cotidianos.

¿Y tú? ¿Qué juegos propones para estimular la imaginación de tus hijos este verano?


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5 razones para apuntar a tus hijos a un campamento urbano de verano

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Más allá de la necesidad imperiosa de contar con un espacio en el que cuiden de nuestros hijos cuando llega el verano y terminan las clases (mientras nosotros seguimos trabajando…), existen grandes razones para que optemos por un campamento urbano de verano para ellos. No se trata solo de compaginar las vacaciones de los niños con las de los papás, sino de ofrecer a los pequeños un espacio diferente de aprendizaje y diversión más relajado y cargado de diversión. Por eso, hoy en el Blog de Nanos os dejamos 5 buenas razones para apuntar a tus hijos a un campamento urbano de verano. ¿Quieres conocerlas?

  1. Dar un giro a la rutina escolar sin dejar de lado la formación. Un campamento urbano combina la diversión con el aprendizaje, por lo que esas semanas de verano serán un tiempo provechoso para ellos. Para ellos, la experiencia suele convertirse en algo inolvidable tanto a nivel emocional como educacional, repercutiendo positivamente en el desarrollo personal del pequeño desde una edad temprana.
  2. Conocerán a nuevos amiguitos. Los pequeños también ampliarán su círculo habitual y tratarán con otros niños, lo que sin duda les ayudará a abrirse más, a forjar nuevas amistades y a divertirse de un modo distinto. También a ser más autónomos y autosuficientes, al tener que enfrentarse a nuevas situaciones en este nuevo entorno. Cuanto más amplio sea el círculo en que se muevan, más crecerán en respeto y tolerancia, valores clave en su desarrollo. Todas esas nuevas experiencias harán que su verano sea mucho más enriquecedor.
  3. El objetivo es el disfrute. Los campamentos de verano están pensados para que los niños se lo pasen en grande, y las actividades que se organizan en ellos harán que vuelvan a casa con decenas de historias que contar. Sin duda el hecho de rodearse de profesionales de la formación infantil hará que cada día sea una aventura tan entretenida como novedosa y didáctica. Rodearse de otros niños es también un gran plus.
  4. Los niños podrán desarrollar sus habilidades en un ambiente relajado, lejos de la presión escolar. Los campamentos urbanos de verano cuentan con casi de todo: clases de deporte, de música, de creatividad, de pintura, de idiomas… Si quieres que tus hijos profundicen en sus habilidades, siempre puedes optar por campamentos temáticos, o bien por elegir cuando sea posible a qué actividades se apuntarán. ¡Seguro que vuelven cargados de energía y completamente realizados!
  5. Mantendrán cierta rutina y salvarán el escollo de la ‘vuelta al cole’. Los campamentos de verano normalmente obligan a los niños a madrugar adaptándose a los horarios laborales de sus papá, por lo que la rutina de descanso permanecerá prácticamente intacta. De este modo, salvarán el bache de la ‘vuelta al colé’, prolongando la rutina pero cambiándola por una mucho más divertida…


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¿Puede un año sabático ayudar a tus hijos conseguir trabajo?

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Si tienes hijos un poco mayores y te planteas cuál debe ser su estrategia educativa en el futuro, te interesará saber que el llamado “año sabático” (ese lujo que no todos podemos permitirnos) al acabar los estudios universitarios puede convertirse en todo un punto de apoyo a la hora de conseguir un primer empleo. ¿Quieres saber por qué?

Según recoge un reciente reportaje de El País, el número de españoles con estudios superiores crece de forma exponencial. En 2010, solo el 26% de la población tenía estudios superiores; en 2013 ya era el 41,1%, según el Instituto de Estudios Económicos con datos de la OCDE. Tal vez por eso, para los graduados universitarios es cada vez más difícil resultar atractivos para las empresas. Éstas acumulan cientos de currículos, cada cuál más atractivo, por lo que la ‘titulitis’ ha provocado que elementos diferenciales como la experiencia personal de los candidatos pasen a ponerse en valor.

Así, una de las últimas tendencias en los procesos de selección llegada de Estados Unidos es tener en cuenta en los procesos de selección la denominadas soft skills (en español, habilidades blandas): en una era en la que los conocimientos técnicos se dan por hecho, el factor diferenciador es la capacidad de saber comunicar, trabajar en equipo y adaptarse rápido a los cambios. Y esas destrezas todavía no se estudian en las universidades públicas españolas.

Por ejemplo, en el mundo anglosajón hace décadas que los estudiantes toman el llamado Gap Year (en español, año sabático) justo antes de comenzar la universidad universidad o una vez comenzado el grado. Durante este periodo viajan a otros países para trabajar, realizar voluntariados o prácticas y descubrir qué es lo que les apasiona, cuál es su vocación. La máxima de esta escapada es madurar, aprender a ser independiente y saber tomar la iniciativa.

Sin embargo, según El País, España todavía está lejos de esa mentalidad. “Los alumnos de primero de carrera llegan cada vez más inmaduros. Puede que se deba a la sobreprotección de los padres y de los centros. Este tipo de experiencias les servirían para afianzarse y volver más preparados para afrontar los estudios”, comenta Gaspar Roselló, vicerrector de estudiantes de la Universidad de Barcelona.


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¿Cómo ayudar a tus hijos a superar sus miedos?

ninos-miedoEl verano puede ser el momento perfecto para trabajar con tus hijos en algunos de sus miedos y ayudarles a superarlos. El tiempo libre, la liberación de tareas, el relax que implica el buen tiempo y las menores preocupaciones… juegan en favor de vosotros y de vuestros hijos. ¡Aprovechad este tiempo de calidad para crecer juntos!

Los miedos de los peques de la casa pueden parecernos irracionales… pero ¿a que si lo piensas bien, la mayoría de los miedos lo son? Piensa en lo complicado que era de pequeño enfrentarte a ciertas cosas, como la oscuridad, un animal que te asuste, o una escena de terror que volvía a tu cabeza una y otra vez. Lo más importante es ponerse en el lugar del niño, ayudarle a reconocer su miedo y a darle la importancia justa: ni poca ni mucha. El niño debe saber que es normal asustarse, pero también que existen formas para vencer ese miedo. Así normalizaremos su sensación y le ayudaremos a superarla como un campeón. ¿Cómo?

  1. No olvides que el miedo surge como respuesta a un posible peligro. Se trata de un mecanismo de defensa, así que lo principal es identificar cuál es el peligro que percibe el niño y ayudarle luego a relativizarlo. Por ejemplo, si tienen miedo a que les separen de sus padres, transmíteles que eso no puede pasar y que siempre estaréis a su lado, aunque tengáis que ausentaros en algún momento.
  2. Olvídate de las terapias de choque, porque pueden resultar contraproducentes. Es mejor ir paso a paso y convertir las experiencias que les asusten en experiencias positivas o, cuanto menos, neutras para ellos, pero no sirve de nada exponerles de golpe a aquello que les aterra: lo más probable es que solo consigas que pase un muy mal rato y que su miedo crezca aún más.
  3. La aceptación es muy importante. Muchos niños (y adultos) se avergüenzan de sentir miedo y lo perciben como una debilidad. Es importante que tengan claro que se trata de una emoción completamente natural y que identificarla es el primer paso para vencer esos temores que les rondan la cabeza. Una buena fórmula es explicarles cómo los venciste tú: “A mí también me daba miedo ir al médico, pero luego me di cuenta de que era bueno para mí y que no dolía nada”.
  4. Hay pequeños trucos poco racionales pero muy efectivos que ayudan, como enseñarle al niño que ante ciertas situaciones (por ejemplo, la oscuridad) solo tiene que contar con un objeto-protección que le libre de cualquier posible mal. Por ejemplo, un peluche o una mantita.
  5. Predica con el ejemplo. Si tú mismo no vences tus miedos irracionales y los expresas cada vez que aparecen, difícilmente podrás lograr un comportamiento distinto en tu hijo.


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¿Qué hacer si se pierde tu hijo?

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Se trata de una situación de lo más común en plenas vacaciones: estáis tan tranquilos en familia en plena playa y de repente… ¡Zas! ¡Niño perdido! Lo más importante es que no cunda el pánico, pero como sabemos que eso es muy complicado, en este post te dejamos algunos consejos para que logres mantener la calma gracias a nuestro protocolo de actuación. ¡Siempre es mejor tener un buen plan bajo el brazo para que la situación no nos supere!

Es importante comprender que, en la mayoría de los casos, es el propio niño quien se pierde, sin que haya ningún elemento extraño del que preocuparse (terceras personas etc.) También que quienes le rodean tenderán a querer ayudarle, por lo que lo más normal será que se encuentre a salvo. Para muchos pequeños, el mundo está demasiado lleno de cosas estimulantes como para estarse quietos en el mismo sitio, y es fácil que se despisten y acaben perdiendo el rumbo o la referencia visual con su familia.

¿Qué hacer cuando se pierde tu hijo?

  • Enseña a tu hijo que, en caso de que se pierda, lo mejor es quedarse quieto donde este para que le encontremos lo antes posible. También podéis fijar puntos de encuentro en caso de que se pierda (que sean sencillos de identificar visualmente y de recordar).
  • Si te encuentras en un espacio cerrado, dirígete cuanto antes a un vigilante de seguridad para que avisen por megafonía de extravío del niño.
  • Si estás en la calle, antes de ponerte a correr sin un rumbo claro, piensa en dónde ha podido ir y en cuáles son los lugares que más le llaman la atención (escaparate de juguetes, puesto de golosinas…).
  • Si has acordado un punto de encuentro, acude allí.
  • No dudes en llamarle en voz alta y comunicar a quienes te rodean que tu hijo se ha perdido, cómo es y cómo va vestido… si consideras que es la mejor forma de encontrarle. Sobre todo en los espacios abiertos será necesario recurrir a ello.

¿Qué hacer cuando tu hijo aparece?

  • No pierdas de vista que tu hijo probablemente lo ha pasado igual o peor que tú durante ese rato.
  • No le riñas ni castigues si no tiene edad para ser consciente de lo que ha hecho. Es probable que esté asustado y no sepa qué ha hecho mal.
  • Si ya es un poco mayor, no dejes de indicarle qué es lo que ha hecho de forma incorrecta y cómo deberán ser las cosas a partir de ahora: tendrá que tener más cuidado y no perderse, por el bien de las dos partes.
  • Demuéstrale tu alegría por haberlo encontrado, pero sé contundente a la hora de explicarle que lo que hizo no estuvo bien y que no debe volver a pasar.

¿Cómo prevenir que los niños se pierdan?

Es importante que los padres extremen l atención, es especialmente en vacaciones de verano, porque  el sentido del espacio, del tiempo y del peligro a ciertas edades -por ejemplo, de los tres o cuatro años- aún es muy limitado. Es bueno vigilar al niño con mil ojos, pero eso sí, no pierdas de vista que también es clave darle cierto margen al niño para que se mueva y aprenda por sí mismo sin caer en la sobreprotección. Intenta buscar el equilibrio necesario entre estar alerta y no exagerar, para permitir que el niño desarrolle sus propios recursos y, cuando crezca, se convierta en un adulto autónomo y feliz.

Otros pequeños consejos…

  1. No confíes su cuidado a los hermanos mayores que aún no pueden responsabilizarse.
  2. Si el niño es muy inquieto, pide a otro adulto que te acompañe. Si vienen más niños, conviene hacer un reparto de responsabilidades: cada adulto se encargará del cuidado de un niño.
  3. No conviene alargar las salidas más de los imprescindible. Cuando el niño está cansado o si se impacienta, es más fácil que se pierda.


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¡Habla a tu bebé! Y si es en varios idiomas… ¡mejor!

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En Nanos creemos en una formación completa para tus hijos, y por eso insistimos de vez en cuanto en la importancia de aprender varias lenguas… Sobre todo si los pequeños tienen la suerte de tener padres bilingües (¡o más!) Hoy queremos volver a hablaros de ello, y recordaros que en nuestros Campamentos de Verano los idiomas son una parte importante del proceso, así como en nuestras clases, donde los pequeños pueden ir animándose con el inglés.

Lo hacemos poniendo el foco en los últimos datos de la Universidad de Harvard. La realidad que nos demuestran es que es completamente cierto aquello de que cuanto más pequeño se es, más fácil lo tenemos para aprender idiomas. Antes de cumplir un año, los bebés entienden más de 200 palabras, y a los dos años ya son capaces de decir la misma cantidad. Impresionante, ¿verdad? ¿Te has parado a pensar en cuánto tiempo te llevaría aprender 200 palabras en otro idioma?

La razón por la que nuestros peques son como esponjas se explica por la plasticidad de su cerebro. Esto quiere decir que en los bebés se están formando conexiones neuronales a toda velocidad, y además estas conexiones pueden cambiar en función de su uso. Takao Hensch, profesor de neurología del Hospital Infantil de Boston y especializado en desarrollo del cerebro, lo explica así: “Todos los niños nacen siendo ciudadanos del mundo, y esto significa que un niño nacido en Japón tiene la misma facilidad para aprender japonés que inglés u otro lenguaje”.

Sin embargo, según afirman desde la web Ser Padres, según va creciendo y conociendo la lengua materna, sus neuronas se “reorganizan” para adaptarse al aprendizaje. Por eso, si hablamos a los bebés desde el principio, aunque no nos entiendan, estamos estimulando este proceso de reconfiguración del cerebro y ayudándoles en el desarrollo del lenguaje. “Los niños están aprendiendo su lengua incluso antes de hablar. El útero no es una cámara insonorizada”, explica Karin Stromswold, profesora de psicología en la Universidad de Rutgers.

Esta es la misma razón por la que los niños de familias bilingües asumen los dos idiomas con mucha mayor rapidez que un adulto cuando se enfrenta al aprendizaje de una misma lengua. De hecho, cuando se compara el patrón de conexiones neuronales del área de Broca, una zona del cerebro relacionada con el lenguaje, de adultos procedentes de entornos bilingües con aquellos que aprendieron una segunda lengua a partir de los 11 años, se encuentran diferencias muy notables

Los expertos destacan la importancia de fomentar el aprendizaje las lenguas desde pequeños. A parte de que a esa edad es más sencillo adquirir el nuevo idioma, algunas investigaciones han demostrado que en el proceso se favorecen también otras habilidades como el pensamiento ejecutivo, el autocontrol y la resolución de problemas.


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¡Brazos libres! ¿Por qué los portabebés se han puesto de moda?

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Seguro que te has fijado en que cada vez más mamás y papás llevan a sus hijos en portabebés, es decir, en esas estructuras que permiten llevar al bebé junto al cuerpo del adulto, dejando los brazos libres de movimiento. Parece que se trata de toda una moda, aunque la realidad es que existen desde hace cientos de años y se han utilizado, en sus versiones más variadas, durante toda la historia de la humanidad. Hoy en el blog de Nanos repasamos sus ventajas y os contamos de dónde viene este sistema tan natural y cálido para el niño.

Tal y como nos cuenta Wikipedia, los portabebés no son nada nuevo: tradicionalmente las madres eran quienes portaban a los pequeños en sus brazos y, para agilizar la carga, se crearon distintos sistemas para colgar a sus crías mientras hacían frente a largas travesías. A día de hoy, conviven los modelos más tradicionales (fulares, mei-tai…) con otros mucho más modernos, en forma de mochila, que se utilizan incluso para hacer senderismo en la montaña.

Más allá de las ventajas que supone para los padres en cuanto a la forma de repartir el peso del bebé, otra de las grandes ventajas del uso de portabebés es que se genera un contacto permanente con el niño que fomenta el desarrollo de los distintos sistemas que aún no están completos en su organismo, como es el sistema respiratorio.

Además, desde el punto de vista psicológico, que el bebé esté en continuo contacto con la piel de un adulto y puede sentir su respiración, su olor… Todo ello produce seguridad. Hay que tener en cuenta que para los bebés sólo lo conocido y familiar resulta seguro; ante cualquier signo de algo desconocido aparece una alerta de peligro, lo que provoca su llanto. No ven a la madre y lloran (recién a los 8 meses entienden que la madre sigue existiendo aunque no esté presente).

Teniendo en cuenta todas estas ventajas, existe todo un moviendo a favor de la vuelta al uso de este tipo de sistemas, en detrimento de los carritos para bebés y demás aparatos que alejan al niño de sus padres durante esa primera etapa en que el apego es tan importante. El movimiento ‘Crianza en brazos’ intenta transmitir algo tan sencillo como que los niños necesitan ser criados en contacto constante, amoroso y respetuoso con sus padres para crecer sanos y seguros. Y el mensaje va calando: desde 2008 se celebra la Semana Mundial de la Crianza en Brazos, una iniciativa de la asociación estadounidense Babywearing International, cuyo objetivo es dar visibilidad al porteo ergonómico y a las ventajas del contacto piel con piel para los porteadores y para los bebés.

¿Y tú, qué opinas?