El Blog de Nanos


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Claves para superar la ‘mamitis’ en la vuelta al cole

evitar-mamitisLa vuelta de las vacaciones significa para muchos niños el inicio de una nueva etapa: la de la guardería o el cole. Toca acostumbrarse poco a poco a pasar menos tiempo con papá y mamá, y resulta muy frecuente que se produzcan casos de ‘mamitis’ aguda. ¿Cómo ponerles coto? ¿Qué técnicas utilizar para evitar que los pequeños -y sus papis- pasen un mal rato? Hoy en El Blog de Nanos os dejamos algunas claves para pasar este mal trago lo antes posible y acostumbrar a los peques de la casa a pasar tiempo con otros.

Lo cierto es que cada caso es un mundo: cada niño tiene su personalidad y hay pequeños que, desde muy temprana edad, muestran un alto grado de independencia y de desapego hacia la figura de sus padres, relacionándose con facilidad con su entorno. En otros casos, la personalidad del pequeño puede llevarle a buscar siempre la protección de sus progenitores -en muchas ocasiones, la de su madre-.

La forma de actuar de los padres y sus hábitos en el día a día tienen mucho que ver a la hora de moldear estas conductas: si el niño está acostumbrado desde pequeño a pasar de brazo en brazo y a quedarse con sus abuelos u otros familiares o amigos, es más probabe que alcance un grado de independencia adecuado que evite la ‘mamitis’. Al contrario, los niños que pasan mucho tiempo con sus mamás suelen crear un vínculo muy fuerte y una necesidad constante de protección y cariño por parte de ella que resulta negativo para las dos partes: para el niño, porque le costará relacionarse con cualquiera que no sea su mamá; y para ella, porque su voluntad de atender al pequeño le quitará muchísimo tiempo y evitará que pueda prestar atención a cualquier otra cosa.

Y es que, muchas veces, son los padres los que deben aprender a dejar a sus hijos desprenderse de esa figura materna o paterna que les mantiene en una burbuja protectora: es importante dejar al niño que experimente, que vaya aprendiendo a hacer cosas por sí mismo, que se equivoque, que caiga y vuelva a levantarse… todo ello siempre con el apoyo de sus padres, pero dejándole el oxígeno necesario para que piensen por sí mismos y desarrollen su intelecto y su personalidad sin que les den todo hecho.

1. Empieza por dejarle ratitos a solas

Los cambios son mucho más fáciles de sobrellevar si se llevan a cabo poco a poco, de forma que los niños -y los padres- puedan adaptarse a ellos. Es importante que tu hijo, en la medida en que sea posible, vaya ganando independencia y pasando ratitos a solas o en los que tú estés cerca pero ocupada en otras tareas. El pequeño debe saber que puede contar con tu ayuda cuando la necesite, pero que no puede reclamar todo tu tiempo porque hay más cosas en el mundo a las que atender.

2. Introdúcele gradualmente en las clases

Si vas a dejar a tu hijo en un centro infantil -este tránsito antes de llegar al cole es muy positivo aunque no tengas necesidad de ello, ya que ayudará a tu hijo a ser independiente mucho antes- ve aumentando cada día el tiempo que pase en el centro, empezando por una hora -por ejemplo- y aumentando la ‘dosis’ de independencia poco a poco para que vaya adaptándose a lo que viene. Pasar de golpe ocho horas en el centro puede ser excesivo para algunos niños.

3. Si puedes, opta por un centro infantil antes de la etapa de enseñanza obligatoria

Siempre es bueno que el pequeño se acostumbre a vivir ‘en sociedad’ cuanto antes, porque su vida implicará estar rodeado de gente. Los niños que han pasado por un centro infantil tienen más facilidades a la hora de iniciar su etapa escolar, ya que están acostumbrados a pasar tiempo con otros niños y a tratar con sus cuidadores.

4. Déjale claro que ¡no pasa nada!

Todo parte de la misma idea: es necesario enseñarle al niño que mamá no desaparece. Resulta difícil transmitir esta idea a un niño tan pequeño, porque para ellos lo que no está frente a ellos sencillamente no existe. Que el niño entienda que vas a volver es la clave del éxito, y ello lleva su tiempo. Tenemos que informarle cuando vayamos a ausentarnos, ya que así se puede preparar, aunque le cueste. También hay que despedirse de él, aunque llore. Se sentirá más abandonado si nos vamos por sorpresa y sin decirle nada. Además, si le explicamos adónde va a ir y qué hará, le tranquilizaremos en alguna medida. También hay que decirle cuándo volveremos.

¿Y tú, cómo crees que puede superarse la ‘mamitis’?

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¿Es necesario el arte para el desarrollo de los niños?

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El arte en todas sus manifestaciones es una forma de expresión intrínseca al ser humano. Necesitamos transmitir nuestras emociones y nuestra visión del mundo a través de la creación de algo nuevo, diferente, que no por ser una visión personal deja de impactar y de ser entendido por otros seres humanos. Se trata, en cierto modo, de una forma de comunicarnos más compleja, más abierta y más conectada con nuestro lado más sensitivo. Por ello, no sólo es positivo inculcar en los más pequeños el gusto por el arte: es también una forma de conectarles con una parte de sí mismos que les ayudará a conocerse de un modo mucho más profundo y a expresarse del mismo modo.

Los expertos en neuroeducación insisten en que, además, el arte es el vehículo a través del cuál la cultura se transmite de generación en generación y, con ella, sus claves y lenguajes como parte de nuestras necesitades. Nuestro cerebro, en definitiva, necesita arte, y eso es algo que podemos ver en los más pequeños desde muy temprana edad: los impulsos hacia el baile, el dibujo, la invención de juegos y actividades… muestran cómo estas expresiones son imprescindibles para su desarrollo sensorial, motor, cognitivo, emocional y, en definitiva, cerebral, lo que va a permitirles “aprender a aprender”, tal y como explica en su blog uno de los especialista en esta materia, Jesús C. Guillén.

No sólo se trata de ejercitar el cerebro, sino de divertirse y sentirse satisfecho con uno mismo: la expresión artística es autocrecimiento y satisfacción, y les ayuda a entrenar virtudes como el autocontrol y la disciplina.

¿Por qué enseñar a los niños a expresarse ‘con arte?

Existen estudios dedicados a analizar la implementación de la educación artística en las clases y el resultado es el descubrimiento de los potentes efectos que ésta tiene en los niños en materia de aprendizaje y comportamiento. Por eso en nuestros centros Nanos damos tanta importancia a esta parte de la educación, a través de el dibujo, el baile, la música… Estas son algunas conclusiones extraídas de un estudio elaborado por Rabkin y Redmond (2004)

  • Existe un mayor compromiso emocional de los alumnos en el aula.
  • Los alumnos trabajan de forma más activa y aprenden los unos de los otros.
  • Los grupos de aprendizaje cooperativo convierten las clases en comunidades de aprendizaje.
  • Se facilita el aprendizaje en todas las asignaturas a través de las artes.
  • Los profesores colaboran más y tienen mayores expectativas sobre sus alumnos.
  • El currículo se vuelve más real al basarse en un aprendizaje por proyectos.
  • La evaluación es más reflexiva y variada.
  • Las familias se involucran más.

¿Y tú? ¿Qué opinas?