El Blog de Nanos


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¡El Blog de Nanos cumple 100 publicaciones!

10345529_413875142084063_3178565524980314401_nHace ya algunos meses, en Nanos Cultura Creativa decidimos dar un nuevo salto y crear una vía de comunicación directa con nuestra ‘familia Nanos’ a través de la creación de este espacio. Ahora podemos decir  -¡con mucho orgullo!- que cumplimos nada menos que 100 publicaciones, y estamos contentísimos con el resultado. Nos encanta que los papás y mamás interactuéis con nosotros, que os gusten las cosas que tenemos que contar y que nuestros consejos os sean de lo más útil.

Durante estos meses hemos hablado de todo: desde técnicas educativas hasta psicología infantil, pasando por nuestras divertidas manualidades de los viernes y por algunos consejos sobre alimentación, bienestar, desarrollo… Por ejemplo, ¿recuerdas nuestro post sobre lo que nos enseñan los rasgos de los dibujos de nuestros niños? ¿Y nuestros consejos para enseñar a tus hijos cómo alimentarse mientras te ayudan en la cocina? ¿Te acuerdas de las ideas que os dimos para incentivar la creatividad del niño a través del juego? Nuestro objetivo es ofreceros siempre lo mejor de lo mejor para convertir a vuestros hijos en seres muy especiales, a través de nuestro método educativo y de toda una serie de herramientas que os brindamos cada día en forma de pequeñas píldoras de conocimiento.

Como siempre, nos gusta escuchar para crecer, y por eso os animamos a seguir participando en nuestros debates y a proponernos temas que os parezcan interesantes. ¡Somos todo oídos!

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¡Muchas gracias por hacernos crecer! 🙂


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5 maneras de potenciar la creatividad de los niños a través del juego

La creatividad es una de las cualidades que más pueden ayudar al pequeño a desenvolverse libremente en el mundo: estimula su capacidad para diseñar su entorno y malearlo, le hace ganar seguridad en sí mismo y se convierte en una herramienta fundamental para adaptarse al cambio y buscar soluciones en momentos clave en los que se enfrente a alguna dificultad. Ser creativo significa, en muchos casos, ser más adaptable y, con ello, tal vez logremos que nuestro hijo esté más cerca de una vida plena y feliz, en la que ningún contratiempo se convierta en un obstáculo insuperable.

Los primeros pasos del desarrollo son, afortunadamente, menos complicados: para el niño, la creatividad consiste en una forma de mirar el mundo de forma libre, sin ataduras ni tabúes y, muchas veces, sin pautas de interpretación aprendidas. En definitiva, se trata de mirar el mundo entendiendo que es posible todo lo que se imagine. En este sentido, el proceso creativo es casi más importante que el producto terminado. Los niños se lo pasan en grande cuando pueden expresarse y crear libremente, esforzándose por dar a luz algo propio, fruto de su mirada y su trabajo.

El resultado es la creación de caminos y fórmulas propias de expresión y de creación, aprendiendo a aceptarse y conocerse a sí mismos, a enfrentarse a sus sentimientos, y alimentando su autoconocimiento y autoestima. Por todo ello, hoy en El Blog de Nanos hacemos hincapié en la importancia de fomentar este aspecto y os dejamos cinco claves para ayudar a que vuestros hijos saquen todo el partido del mundo a lo que su imaginación puede hacerles crear.

  1. Busca actividades que tengan que ver con sus intereses e ideas

Es una buena forma de allanar el camino. Si tu hijo es bueno con la acuarela, fomenta el uso de técnicas o herramientas similares (por ejemplo, otro tipo de instrumentos de dibujo, soportes..,), enséñale otro tipo de trazos, utiliza la música como fuente de inspiración… En definitiva, ayúdale a que aprenda el camino de la creatividad de forma intuitiva a través de lo que más le gusta para que luego pueda extrapolar ese proceso mental a cualquier otra actividad. Dedícale el tiempo suficiente como para ayudarle en esta tarea, y busca aquellos elementos que tengan que ver con sus hobbies para ir abriendo puertas poco a poco. ¡Tal vez (probablemente) este tiempo en familia sea igual o más beneficioso para ti!

  1. Escucha a tu hijo y jamás menosprecies su visión

Puede parecer muy básico, pero muchas veces los más pequeños abandonan su lado más emocional y sensible por falta de apoyo y comprensión. Para evitar que la racionalidad gane la batalla por completo, anima a tus hijos a que te expliquen el por qué de sus creaciones (sean del tipo que sean) y alábalas, resaltando los aspectos que para ti resulten más positivos. Estas pautas son de gran ayuda a la hora de que generen confianza en sí mismos y en sus capacidades. No olvides que, por ejemplo, por muchas ‘tonterías’ que se digan en un brain storming, de ellos salen las ideas más brillantes, precisamente porque nadie ha puesto un filtro juzgador que corte las alas a la imaginación.

  1. ¡Viva la multiculturalidad!

Si hay una cosa positiva de la globalización, ésta es sin duda la cercanía a otras culturas y la posibilidad de explorar otras costumbres y rituales. Cuanto más conozcamos a quienes menos se nos parecen, más aprenderemos a relativizar nuestras pautas y a comprender que nada está establecido en realidad, y más instrumentos y conocimientos tendrán los más pequeños para jugar y abrir su mente. Las actividades multiétnicas son muy positivas a la hora de desarrollar personas con mentalidad abierta y capacidad de adaptación.

  1. Libertad de decisión

Tan importante como dejar a los niños que nos cuenten libremente lo que han creado es animarles a tomar sus propias decisiones durante el proceso creativo. Está bien servir como guía, como punto de apoyo y como persona a la que acudir cuando exista alguna duda o conflicto. Pero hay que tener cuidado en no interferir en el proceso creativo, dejando al niño que llegue a crear su camino de forma autónoma, a su gusto y antojo. Recuerda que no se trata tanto del resultado como de aprender a construir ese puente hacia la libre expresión: dales todas las oportunidades del mundo a la hora de experimentar y explorar materiales, y evita el “esto no se hace así”. La independencia y el control son componentes importantes en este proceso.

  1. Un material para cualquier cosa

Olvídate de la función básica de cada objeto que te rodea e intenta que tu hijo aprenda a utilizarlos para un fin completamente distinto. Cuando un niño utiliza un material familiar de nuevas maneras o de forma poco usual suele pasárselo pipa. ¿Por qué? Pues porque con ello abre una puerta a posibilidades infinitas, rompiendo esas reglas preestablecidas que rodean al comportamiento humano. Otra idea muy en la línea de la anterior es jugar a interpretar papeles, o ayudarles a diseñar juegos imaginativos por su cuenta. Es mejor, en general, evitar los juguetes en los que todas las instrucciones están perfectamente claras. Un niño puede aprender mucho más de un puñado de bloques de colores que del juego más sofisticado, al menos en lo que a creatividad se refiere.


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¿Cómo evitar el fracaso escolar? Cuatro claves para enseñar a estudiar a los niños

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Tan importante como estudiar es aprender a hacerlo de la forma adecuada, y ésta es a veces una de las asignaturas pendientes para muchos niños. El éxito o fracaso puede no depender tanto de las capacidades de cada uno como de factores como la falta de concentración o de interés, muchas veces relacionados con la ausencia de técnicas y hábitos adquiridos para enfrentarse a un contenido e interiorizarlo.

¿Cómo podemos ayudar a los más pequeños a aplicarse a fondo y a optimizar el tiempo que pasan delante del libro? Hoy en El Blog de Nanos os dejamos cinco claves que pueden ser de gran ayuda para los padres.

1. El estudio como hábito

Es positivo que estudiar no sea una actividad esporádica, que el niño no lo deje todo para el último minuto y que se planifique el tiempo que debe dedicarle cada semana (y cada día) a sus deberes escolares. Ello favorece la concentración y la comprensión: al existir una rutina de estudio, tendrá esta obligación y el uso de sus herramientas más interiorizadas, y perderá menos el tiempo.

Por ejemplo, se puede crear con el niño un calendario de deberes, de forma que sus obligaciones se repartan equitativamente. Según los educadores, de los 7 a los 12 años es bueno dedicar a estudiar entre una y dos horas al día entre semana, y esta cifra aumentará en una hora al día de los 13 a los 18.

En cualquier caso, cuanta más autonomía tenga el niño a la hora de administrarse, mejor. Al fin y al cabo, debe ser consciente de que se trata de un deber que le beneficia y de que conocer el entorno en el que vive entra en su esfera de necesidades para desarrollarse como persona.

2. Un espacio adecuado

Tan importante como la voluntad del niño es el espacio de que disponga para estudiar. Un escritorio con espacio suficiente y sus materiales didácticos a mano, un entorno tranquilo y silencioso, una iluminación apropiada, una silla cómoda que evite posturas incómodas y perjudiciales… Distracciones como la televisión o la radio deben quedar lejos del alcance del niño.

Tal y como resaltamos en este post, es bueno que el niño cuente con su propio espacio de lectura y que vaya poco a poco creando su biblioteca personal. Ofrecerle textos y libros sobre aquellos temas que más le interesen ayudará a que el pequeño tenga claro que no tiene por qué limitarse al temario que marca la escuela, e impulsará su autonomía y su seguridad. También le permitirá adoptar una postura más crítica en torno a lo que se le enseña y buscar sus propias herramientas de aprendizaje.

3. Todo está en la técnica

Cada persona es un mundo y, a través de nuestra experiencia, aprendemos a diseñar nuestros propios métodos de estudio para optimizar el tiempo que le dedicamos. Hay quien necesita realizar esquemas y resúmenes, pero también quienes se enfrentan directamente a un libro sin necesidad de apoyos y consiguen interiorizarlo sin más ayuda.

Lo importante es que el niño conozca y domine todo el abanico de opciones para que luego pueda utilizarlas según le convenga: tomar apuntes sirve como tarea de síntesis y ayuda a comprender el contenido y a fijar los detalles menos fáciles de razonar; una lectura comprensiva permite llevarse una visión global del tema de que se trate, siempre aclarando todas las dudas que surjan al respecto; subrayar sirve a muchos para sintetizar ideas y es de gran ayuda para quienes recurren a la memoria fotográfica; los mapas conceptuales impulsan la visualización del conjunto del temario y permiten procesarlo y memorizarlo mejor…

Para otros, recitar de memoria o contar el temario a otra persona se convierte en la mejor herramienta. La realización de resúmenes, por otro lado, resulta clave para desarrollar la capacidad de síntesis, que probablemente será muy necesaria de cara a un examen.

4. Tener en cuenta el tipo de examen

Aunque no siempre ocurre así, para muchas personas la forma de estudiar varía enormemente en función del tipo de examen al que se enfrenten. No es lo mismo un ‘tipo test’ en el que marcar la opción correcta (que en ciertos casos puede beneficiar al alumno que ha comprendido el texto pero que puede no haberlo memorizado lo suficiente) que un examen tipo ensayo en el que se valore la capacidad del alumno no sólo de exponer el tema, sino de ser crítico ante él y ponerlo en relación con el resto de sus conocimientos. Los más temidos suelen ser los exámenes orales, por riesgo añadido de ‘quedarse en blanco’.

En cualquier caso, si no se deja el estudio para última hora y si se manejan las distintas técnicas, lo normal es que el niño tenga las herramientas necesarias para adaptarse al formato que le indique el profesor. El examen debe ser, en definitiva, sólo una prueba de que se ha adquirido el conocimiento, pero no el objetivo principal del estudio. Aprender por el gusto de aprender funciona casi siempre como garantía de éxito, y permitirá que el niño deje de limitarse al temario e intente profundizar en los temas que más le interesen.