El Blog de Nanos


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La importancia del juego en libertad para el desarrollo del niño

deporte-ninos-nanosEn Nanos somos firmes defensores del juego libre como técnica de educación, no sólo porque sea muy divertido, sino porque se trata de una herramienta clave –si no la principal- para el desarrollo integral del niño. Es un hecho que los pequeños necesitan moverse en libertad y que ello es parte clave de su aprendizaje: primero comienzan a andar, luego a correr, y poco a poco sus habilidades motrices e intelectuales van desarrollándose mientras interactúa con los demás y aprende a comunicarse con ellos y a encontrar su propio yo.

Por eso, hoy en El Blog de Nanos queremos recordaros algunos motivos por los que es importante jugar. Cuanto más, mejor, y si es en compañía de los papá, ¡mejor que mejor!

– El intelecto también se forma jugando. Muchas escuelas dan una excesiva importancia a la formación intelectual, a la adquisición de conocimientos, bajo la falsa creencia de que ello es lo único que garantizará al niño ciertas oportunidades laborales y éxitos en el futuro cuando alcancen su vida adulta. Nada más lejos de la realidad.  Pasar la primera infancia sentado en un pupitre concentrado en el estudio le negará el acceso a otras muchas herramientas de vida y el desarrollo de sus capacidades comunicativas, de interacción con los otros. Además, en esta etapa (hasta alrededor de los 7 años) el desarrollo intelectual del niño no es el adecuado para pasar horas y horas frente a los libros.

– La diversión no está reñida con el aprendizaje. Parece obvio, pero muchas veces subestimamos el poder del juego como fuente de aprendizaje sólo porque es “divertido”. ¿Acaso aprender tiene que ser aburrido? Las mejores lecciones de vida se recuerdan justamente porque su interiorización va asociada a momentos gratos, al descubrimiento de nuevas verdades, al conocimiento a través de una actividad estimulante de un nuevo dato. No olvides que todas las habilidades intelectuales, psicológicas y sociales se hallan integradas en el juego y que, cuanto más libre sea éste –siempre con ciertos límites de comportamiento y algunas pautas de seguimiento- más aprenderá el niño.

– El juego estimula la fantasía.  Y por eso es tan importante unir el concepto de juego al de libertad. Si le indicamos al niño las reglas que tiene que seguir, lo que significa cada cosa que le rodea… perderá una oportunidad preciosa de crear y recrear el entorno en el que se mueve por sí mismo. El contacto con la naturaleza también es importante: dejarle fabricar lo que sea, con el material que sea, y permitir que su imaginación vuele muy alto. No hay que olvidar que el juego es la vía del niño para conocer el mundo: el contacto con lo que le rodea es más valioso en esta etapa que cualquier libro. Es momento de tocar, experimentar, observar…

En definitiva, si dejamos que los niños se muevan y jueguen en libertad, les aseguraremos una infancia feliz y una vida adulta llena de posibilidades, ganas de emprender y seguridad para enfrentarse a las dificultades. ¿Qué mejor motivo para darle importancia al juego?


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4 trucos para estimular la memoria de los niños

educacion-niñoTener buena memoria no es sólo una cuestión de capacidad, sino de entrenamiento. Por mucha disposición natural que tengamos a memorizar datos con facilidad, es probable que, sin el aprendizaje necesario, este potencial quede desaprovechado. Por eso siempre es positivo ayudar a los más pequeños a desarrollar de forma natural esta herramienta que tan útil será a lo largo de su vida. Y eso no se aplica sólo a los niños: mantener el cerebro joven y activo pasa por estimula constantemente nuestro intelecto y ponerlo a prueba para que, literalmente, no se vuelva ‘vago’.

El punto de partida pasa por entender que la memoria no es más que una función del cerebro. Ésta podría compararse con un programa de ordenador en el que se archivan datos, se codifican y se estructuran de forma que podamos recuperarlos cuando sea necesario. En realidad se trata de un proceso mucho más complejo, donde entran en juego no sólo los conocimientos adquiridos, sino la facilidad con que diseñemos el camino para rescatarlos rápidamente. Y, en este sentido, siguen existiendo muchos misterios que materias como la neurología tratan de desvelar poco a poco.

De hecho, no se conoce la capacidad real de nuestra memoria, ya que ésta, además, tiene la capacidad de seguir desarrollándose toda la vida. Los científicos han identificado también que no existe un lugar físico concreto donde se aloje en el cerebro, sino que se encuentra repartida a lo largo de éste a través de distintas conexiones sinápticas.

Con todo, parece que existen técnicas, juegos… incluso alimentos que ayudan a estimular la memoria. Hoy en El Blog de Nanos os dejamos con cuatro de ellas:

  1. Jugar, jugar y jugar

El juego es clave, aunque será distinto en cada etapa del desarrollo del niño. Por ejemplo, en la etapa preescolar, deberemos utilizar juegos de memorización, cuentos e historias, secuencias para completar, rompecabezas y puzles, juegos de construcción, juegos de buscar parejas… La cosa cambia cuando se hacen un poco mayores. Es entonces cuando podremos introducir la lectura, juegos específicos de ordenador, películas, juegos como el ajedrez…

  1. ¡Canta!

Y haz que tus hijos canten. En realidad funciona como un juego más: igual de agradable, igual de divertido. La clave es que la mayoría de los niños consideran que se trata de una actividad de ocio, por lo que serán ellos mismos los que intenten memorizar las letras y melodías que canten en el cole, en casa, en el coche… No dejes de aprovechar el potencial de esta actividad e introdúcela en su día a día: juega al karaoke, pon música en casa y en los trayectos de transporte, canta para él… Quién sabe, quizás descubras su vocación oculta J

  1. La importancia de la atención

Antes de memorizar algo, hace falta prestar atención. La atención y la memoria son complementarias y se podría decir que la segunda necesita irremediablemente de la primera para ejercitarse. Por eso es tan importante que trates no sólo de estimular al niño, sino de crear el ambiente adecuado para que éste se interese por las actividades que prepares para él y les saque todo el jugo posible. En definitiva, la cantidad y calidad de atención que le dedicamos a un estímulo determina lo correcta y rápidamente que lo recordamos.

Si hablamos de actividades como el estudio –ya de por sí poco atractivas para un niño-, es importante que no haya muchos elementos distractores y que no se intente llevar a cabo más de una actividad a la vez. Diseña un espacio cómodo y tranquilo para esta actividad y tendrás muchos puntos ganados en la batalla.

  1. Alimentos para pequeños genios

Si te interesa el mundo de la nutrición, sabrás que la alimentación tiene mucho que ver con la memoria y, en realidad, con casi todas las capacidades que podemos potenciar. Existen ciertos productos recomendables en épocas de estudio e incluso complementos alimenticios que incorporan un coctel de nutrientes perfecto para que tus neuronas despeguen. ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a ejercitar su memoria a través de la alimentación? Algunos productos indicados son el pescado azul -rico en ácidos grasos esenciales de la serie omega-3-, el aceite de oliva virgen, el ajo, los cereales integrales, las legumbres, los frutos secos y, en general, todos los antioxidantes. Lo encontrarás en algunas verduras como brécol, col, zanahorias, cebollas, espinacas y tomates; y en ciertas frutas (uvas, cítricos -naranja, limón y pomelo-, ciruelas, fresas, frambuesas, grosellas y arándanos).


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Juegos ‘de toda la vida’ para estimular el lenguaje

El juego es una de las creaciones más maravillosas del ser humano. En realidad, responde a una necesidad básica, biológica, y no sólo tiene como objetivo la diversión, sino un desarrollo integral de la persona. Sus ventajas son infinitas (y no sólo para los niños): sirve para interiorizar habilidades y conocimientos (psicomotrices, sociabilidad, autoestima y valores), ayuda a fomentar la tolerancia y el civismo, es un ingrediente clave para la motivación, y potencia la creatividad. Además, la actividad física aporta ventajas extra.

Pero, además, resulta que el juego puede convertirse en una herramienta para mejorar la capacidad de lenguaje de los más pequeños. Como cualquier otra cosa que debamos enseñar al niño, hacerlo jugando siempre resulta más efectivo y placentero para ellos. Por eso, hoy en El Blog de Nanos os contamos cuáles son los mejores juegos para mejorar el habla de tus hijos.

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El juego del Veo, veo

Todo un clásico de nuestra infancia que sigue vigente y que puede resultar más instructivo de lo que pensamos. Este juego ayuda a mejorar el lenguaje receptivo (es decir, la adquisición del lenguaje), el lenguaje expresivo o motor (es decir, el proceso que comprende la pronunciación y la actividad motora de hablar) y el razonamiento deductivo, que es el que nos lleva a llegar a una conclusión particular o concreta a partir de premisas generales.

¿Cómo podemos utilizar este juego? Por ejemplo, para trabajar con el lenguaje receptivo, una forma puede ser hacer que el alumno sea el que elija más que el adivinador. Al contrario, si queremos trabajar el lenguaje expresivo, intentaremos que el niño sea el adivinador más veces que el que le toca elegir.

También es útil para trabajar con categorías de palabras (colores, formas, funciones…) En cualquier caso, ayudará mucho a mejorar el vocabulario de los niños También es especialmente útil para trabajar el vocabulario.

Trabalenguas

Los trabajenguas resultan muy eficaces para estimular el lenguaje, reforzando la articulación, la velocidad del habla y, de paso, el sentido del humor. ¿Cómo trabajar con ellos? Se recomienda, para reforzar la articulación, usar trabalenguas con palabras con los fonemas que queremos que el niño articule mejor. Además, para reforzar su confianza, se pueden usar también trabalenguas con fonemas especialmente fáciles para el alumno, para que éste se sienta capaz y competente. La idea es partir de lo más fácil a lo más complejo.

De la Habana ha venido un barco cargado de…

Este juego, algo menos conocido que los anteriores, consiste en añadir uno a uno una lista de elementos siguiendo una orden (animales, letras del alfabeto, comidas…), de forma que cada jugador tiene que recordar las que han dicho sus compañeros y añadir una más.

Con él trabajamos la memoria, el vocabulario y la fonética. Se puede dar alguna ayuda a los pequeños, por ejemplo, que las palabras deban seguir un orden alfabético, o empezar por objetos pequeños para acabar en los más grandes. Si queremos trabajar la fonética, podemos proponer que todos los objetos empiecen por el mismo sonido, o bien encadenar sílabas (la última de una palabra tiene que ser la primera de la siguiente).


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5 maneras de potenciar la creatividad de los niños a través del juego

La creatividad es una de las cualidades que más pueden ayudar al pequeño a desenvolverse libremente en el mundo: estimula su capacidad para diseñar su entorno y malearlo, le hace ganar seguridad en sí mismo y se convierte en una herramienta fundamental para adaptarse al cambio y buscar soluciones en momentos clave en los que se enfrente a alguna dificultad. Ser creativo significa, en muchos casos, ser más adaptable y, con ello, tal vez logremos que nuestro hijo esté más cerca de una vida plena y feliz, en la que ningún contratiempo se convierta en un obstáculo insuperable.

Los primeros pasos del desarrollo son, afortunadamente, menos complicados: para el niño, la creatividad consiste en una forma de mirar el mundo de forma libre, sin ataduras ni tabúes y, muchas veces, sin pautas de interpretación aprendidas. En definitiva, se trata de mirar el mundo entendiendo que es posible todo lo que se imagine. En este sentido, el proceso creativo es casi más importante que el producto terminado. Los niños se lo pasan en grande cuando pueden expresarse y crear libremente, esforzándose por dar a luz algo propio, fruto de su mirada y su trabajo.

El resultado es la creación de caminos y fórmulas propias de expresión y de creación, aprendiendo a aceptarse y conocerse a sí mismos, a enfrentarse a sus sentimientos, y alimentando su autoconocimiento y autoestima. Por todo ello, hoy en El Blog de Nanos hacemos hincapié en la importancia de fomentar este aspecto y os dejamos cinco claves para ayudar a que vuestros hijos saquen todo el partido del mundo a lo que su imaginación puede hacerles crear.

  1. Busca actividades que tengan que ver con sus intereses e ideas

Es una buena forma de allanar el camino. Si tu hijo es bueno con la acuarela, fomenta el uso de técnicas o herramientas similares (por ejemplo, otro tipo de instrumentos de dibujo, soportes..,), enséñale otro tipo de trazos, utiliza la música como fuente de inspiración… En definitiva, ayúdale a que aprenda el camino de la creatividad de forma intuitiva a través de lo que más le gusta para que luego pueda extrapolar ese proceso mental a cualquier otra actividad. Dedícale el tiempo suficiente como para ayudarle en esta tarea, y busca aquellos elementos que tengan que ver con sus hobbies para ir abriendo puertas poco a poco. ¡Tal vez (probablemente) este tiempo en familia sea igual o más beneficioso para ti!

  1. Escucha a tu hijo y jamás menosprecies su visión

Puede parecer muy básico, pero muchas veces los más pequeños abandonan su lado más emocional y sensible por falta de apoyo y comprensión. Para evitar que la racionalidad gane la batalla por completo, anima a tus hijos a que te expliquen el por qué de sus creaciones (sean del tipo que sean) y alábalas, resaltando los aspectos que para ti resulten más positivos. Estas pautas son de gran ayuda a la hora de que generen confianza en sí mismos y en sus capacidades. No olvides que, por ejemplo, por muchas ‘tonterías’ que se digan en un brain storming, de ellos salen las ideas más brillantes, precisamente porque nadie ha puesto un filtro juzgador que corte las alas a la imaginación.

  1. ¡Viva la multiculturalidad!

Si hay una cosa positiva de la globalización, ésta es sin duda la cercanía a otras culturas y la posibilidad de explorar otras costumbres y rituales. Cuanto más conozcamos a quienes menos se nos parecen, más aprenderemos a relativizar nuestras pautas y a comprender que nada está establecido en realidad, y más instrumentos y conocimientos tendrán los más pequeños para jugar y abrir su mente. Las actividades multiétnicas son muy positivas a la hora de desarrollar personas con mentalidad abierta y capacidad de adaptación.

  1. Libertad de decisión

Tan importante como dejar a los niños que nos cuenten libremente lo que han creado es animarles a tomar sus propias decisiones durante el proceso creativo. Está bien servir como guía, como punto de apoyo y como persona a la que acudir cuando exista alguna duda o conflicto. Pero hay que tener cuidado en no interferir en el proceso creativo, dejando al niño que llegue a crear su camino de forma autónoma, a su gusto y antojo. Recuerda que no se trata tanto del resultado como de aprender a construir ese puente hacia la libre expresión: dales todas las oportunidades del mundo a la hora de experimentar y explorar materiales, y evita el “esto no se hace así”. La independencia y el control son componentes importantes en este proceso.

  1. Un material para cualquier cosa

Olvídate de la función básica de cada objeto que te rodea e intenta que tu hijo aprenda a utilizarlos para un fin completamente distinto. Cuando un niño utiliza un material familiar de nuevas maneras o de forma poco usual suele pasárselo pipa. ¿Por qué? Pues porque con ello abre una puerta a posibilidades infinitas, rompiendo esas reglas preestablecidas que rodean al comportamiento humano. Otra idea muy en la línea de la anterior es jugar a interpretar papeles, o ayudarles a diseñar juegos imaginativos por su cuenta. Es mejor, en general, evitar los juguetes en los que todas las instrucciones están perfectamente claras. Un niño puede aprender mucho más de un puñado de bloques de colores que del juego más sofisticado, al menos en lo que a creatividad se refiere.


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¡Se abre el telón! Conoce los beneficios del teatro infantil

teatro-niñosEl teatro como actividad extraescolar contiene infinidad de virtudes y ventajas para los más pequeños, y en Nanos somos muy conscientes de ello. Los talleres de teatro, a través de juegos y actividades en grupo o individuales, ayudan a los niños a desarrollar su expresión corporal, su imaginación, su memoria y su agilidad mental, así como su autoestima y capacidad de relación con el resto de niños. Y todo ello en un entorno divertido en el que hacer amigos y conocerse a sí mismo, afianzando la forma en que el pequeño se relaciona con el mundo que le rodea.

Se trata de una actividad clave al menos hasta los 10 años, y para ello no hace falta que el niño tenga cualidades artísticas ni un don innato para la interpretación: bastan las ganas de pasarlo bien y de jugar con sus propias herramientas: la voz, la expresión corporal, el movimiento… A través de estos talleres, los más pequeños aprenden a controlar sus emociones y a identificarlas, y también a conocer la importancia del trabajo constante y la autosuperación.

Pero, sobre todo, el teatro es un instrumento básico para aprender a desenvolverse en un entorno social. A través de este tipo de actividades los niños aprenden a conocerse a sí mismos y a darse a conocer tal y como son a los demás, reforzando su autoestima y su capacidad de comunicación. En otra palabras, el autonococimiento se convierte en instrumento para perder el miedo al . Por eso, este tipo de talleres resultan especialmente recomendables para aquellos niños que tengan más problemas en sus relaciones sociales. Valores como el respeto y la convivencia en grupo son otras de las grandes lecciones que pueden extraerse de esta actividad.

Mejorar la memoria

Más allá del autoconocimiento y el desarrollo de la personalidad del niño, existen otros beneficios relacionados con su intelecto. El teatro también implica la memorización de textos, el uso de trabalenguas… Y ello sirve para mejorar la dicción del niño y para agilizar su memoria, así como para estimular su creatividad e imaginación, su concentración y el uso de la reflexión como herramienta de entendimiento del medio que le rodea.

Además, a cierta edad, el teatro puede servir de ayuda para reforzar los conocimientos del niño en materia de historia y literatura, abriéndole las puertas a un universo que de otro modo podría resultarle menos accesible. También mejorará su manejo del lenguaje.

En general, cuando hablamos de teatro infantil no nos referimos a que el niño ‘actúe’; más bien se trata de ejercicios con los que aprender, inventar, crear… todo ello trabajando en grupo a través de ejercicios psicomotores y contacto con los otros niños. Quienes imparten esta materia aseguran que entre los 18 meses y los dos años es cuando se desarrolla el juego simbólico, que permite al pequeño representar situaciones reales o ficticias. Por ejemplo, imitar a un superhéroe.

Es a partir de los cuatro años aproximadamente cuando el niño entiende que una persona puede representar distintos papeles, y desde ahí la actividad puede ir evolucionando, ayudando al niño a conocer y empatizar con otros roles y formas de entender el mundo.


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5 razones por las que debes dedicar tiempo a jugar con tu hijo

padres-niñosParece obvio, pero merece la pena recordarlo: es importante pasar tiempo con nuestros hijos y jugar con ellos como pilar clave de su desarrollo. Aunque se trata de una máxima que todo padre lleva grabada en su repertorio de deberes, muchas veces el ritmo de vida, el trabajo, las preocupaciones, la falta de tiempo… hacen que dejemos de lado pasar cierto tiempo disfrutando de los pequeños de la casa. Hoy en El Blog de Nanos os damos algunas razones de peso para hacer hueco en nuestra agenda y optimizar ese tiempo en familia.

  1. La edad importa

Los niños de hasta tres años de edad son los que más necesitan el contacto constante con sus padres, ya que hasta ese momento normalmente no se relacionarán con asiduidad con otros niños. Además, esta etapa es clave para crear fuertes lazos familiares que luego se seguirán construyendo a lo largo del tiempo y que ayudarán a evitar conflictos posteriores en etapas más complejas, como la adolescencia.

  1. Ejercicio para el cerebro

Cuanto más se estimule al niño a través del juego, más le ayudaremos a desarrollar todas sus capacidades, especialmente su creatividad e imaginación. También sus habilidades cognitivas y emocionales. Jugar es una vía perfecta para que el pequeño aprenda a relacionarse con su entorno en un marco de seguridad y confianza. La atención de los padres sirve de mucho a la hora de mejorar la autoestima del niño.

  1. Aprender a relacionarse

Los niños pasan gran parte del día en contacto con amiguitos de su edad, familiares… Es importante que aprendan a relacionarse adecuadamente desde muy pequeños. Desarrollar sus habilidades sociales resulta básico para desenvolverse en el mundo, y los padres son un importante filtro a la hora de determinar cómo deben comportarse en su entorno: jugar en grupo, compartir, resolver conflictos, defender sus puntos de vista…

  1. Conocer su cuerpo 

Gracias al juego, el niño puede conocer su cuerpo y sus posibilidades, y utilizarlo como forma de expresión. Además, sirve para conocer sus límites. En edades más tempranas, con estas actividades lograremos que los más pequeños agudicen sus sentidos y que agilicen sus movimientos.

  1. Interiorizar rutinas

El juego también resulta muy útil para introducir al pequeño en las rutinas de su día a día, a través de actividades como recoger su cuarto, ordenar sus juguetes, etc. De esta forma, conocerán y se harán responsables de su espacio de una forma divertida.

¿Cuánto tiempo debo dedicarle?

Los expertos aseguran que, como mínimo, es necesario dedicar media hora diría al juego con nuestros hijos. Eso sí, tan importante como el tiempo dedicado es la calidad: si tenemos un mal día, tal vez sea mejor guardar esa ‘ración’ de juego para otro momento.

Media hora puede parecer poco tiempo, pero es más que suficiente si se hace de la forma adecuada, estimulando y dando cariño al niño y ayudándole en su desarrollo. Además, no olvidemos que también nosotros podemos aprender de ellos. Seguro que volver a disfrutar de una pompa de jabón o de un castillo de bloques con la misma ilusión que un niño hace que también nuestro día mejore.