El Blog de Nanos


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Niños que practican su lectura… mientras ayudan a animales de centros de acogida

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En Nanos ha hemos hablado alguna vez sobre las ventajas que aporta a los peques de la casa tener una mascota: responsabilidad, cariño, constancia… son algunos de los valores que conseguimos transmitirles a través del cuidado de un animal. Pero si los niños pueden aprender mucho de sus mascotas… también ellas pueden aprender mucho de sus pequeños cuidadores. Un claro ejemplo es esta actividad que nos ha conmovido y que esperamos que se extienda por todo el mundo…

¿Cuál es la mascota preferida de los niños?

En la Missouri Humane Society, el programa de lectura Shelter Buddies empareja a niños de edades comprendidas entre los 6 y los 15 años con perros atemorizados tras su experiencia en la calle, para prepararlos para vivir en un hogar. Tras completar un programa de entrenamiento de 10 horas, los niños se sientan delante de la caseta del perro y les leen un libro.

“Queríamos ayudar a nuestros perros más tímidos y temerosos sin forzar la interacción física con ellos para ver el efecto positivo que les podría proporcionar,” dijo a The Dodo la directora del programa, Jo Klepacki. “La idea es que estos perros tímidos se aproximen y muestren interés. Si es así, los niños refuerzan ese comportamiento lanzándoles una golosina.”

La idea es hacer compañía a las mascotas, además de transmitir a los pequeños la idea de solidaridad y ayuda al prójimo. Su lectura consigue calmar a los perros para que sea más sencillo que socialicen con el ser humano y, por tanto, sean más fácilmente adoptables. Mientras, ellos ensayan su lectura para mejorar poco a poco. ¿A que es una gran idea?

 

Vía thedodo / boredpanda

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¡Saca la lectura a paseo!

lectura-verano-ninosEn Nanos nos encanta convertir a nuestros pequeños en personitas muy especiales, y por eso intentamos daros consejos que os sirvan a la hora de dar continuidad a la educación de vuestros hijos una vez superada la etapa más temprana. Y si hay una recomendación por excelencia, esa es la de leer, leer y leer como herramienta para que vuestros niños se coman el mundo en el futuro.

Hoy en El Blog de Nanos hablamos sobre cómo inculcar este hábito en los pequeños de la casa. La clave está en que nuestra propia forma de actuar se convierta en ejemplo para ellos. ¿Cómo? Predicando con el ejemplo y acudiendo a aquellos espacios en los que la lectura sea la regla. También habilitando espacios adecuados en casa y marcando ciertas rutinas que el niño pueda imitar: las tardes de domingo de lectura, la tele apagada al menos unas horas al día para fomentar un ambiente tranquilo… Hoy repasamos algunos de los espacios a los que, además, puedes acudir fuera de casa para que tus hijos conviertan la lectura en una rutina más, de la mano de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, organización española dedicada a la promoción del libro, las bibliotecas y la lectura para contribuir con la formación de una sociedad democrática.

¿A dónde acudir para encontrar los mejores libros?

1 La biblioteca municipal

A veces nos olvidamos de estos espacios creados por y para incentivar la cultura y la lectura entre los ciudadanos. No está de más planear una visita de vez en cuando a estos espacios y contar a los pequeños su historia, familiarizarles con su funcionamiento (cómo buscar información sobre un tema concreto, cómo buscar fuentes…) y hacerles ver la infinidad de libros que pueden encontrar en ellas sin que suponga ningún gasto. Estos espacios son ideales para inculcar, además, la cultura del cuidado de objetos prestados como son, en este caso, los libros. Revistas, material audiovisual… son otras de las cosas que podrás encontrar en las bibliotecas de tu zona y que podréis aprovechar en familia.

2. La biblioteca escolar

Muchas veces son las grandes abandonadas del recinto, una verdadera pena teniendo en cuenta que, normalmente, suelen estar cargadas de títulos adecuados a la edad y necesidades de los pequeños, lo que las convierte en el espacio perfecto para hacer que su amor por la lectura florezca. Una de sus ventajas es precisamente que se trata de un espacio integrado en la vida escolar, por lo que puedes intentar que tu hijo y sus amigos se reúnan en ella para realizar trabajos o para estudiar y que, en definitiva, la conviertan en un espacio más en el que pasar el rato. Otra opción es proponer el desarrollo de actividades en el marco de la biblioteca: clubs de lectura, concursos, juegos de pistas relacionados con algún libro…

3. La librería

Comprar libros con cierta periodicidad puede ser una rutina muy valiosa para los pequeños. Si les acostumbras a ‘consumir’ libros cada cierto tiempo, conseguirás que introduzcan en su día a día el reto de terminar los títulos que vayan adquiriendo antes de la siguiente cita. Anímales, además, a organizar un espacio en casa en el que colocarlos y coleccionar los títulos sobre las temáticas que más les gusten. Dales la oportunidad de escoger por sí mismos e introdúceles de vez en cuando alguno que consideres adecuado para su desarrollo, siempre teniendo en cuenta su edad y sus gustos: no intentes meterle ‘con calzador’ un libro que no le apetezca porque, probablemente, será contraproducente.

4. Cafeterías, tiendas… con espacio de lectura

Esta moda quizás no esté demasiado extendida, pero en grandes ciudades no es raro encontrarse con espacios como cafeterías, tiendas, etc. en las que existe una zona de lectura y un amplio número de títulos entre los que elegir para pasar una tarde de lectura en familia o con amigos. Además, muchos de estos espacios organizan actividades a las que es positivo asistir: lecturas, debates, teatrillos… Conoce la oferta cultural de tu zona y escoge aquello que consideres adecuado a la edad de tus hijos. Interiorizar este tipo de práctica resultará muy positivo en el futuro.

¿Te ha gustado nuestro post de hoy? ¿Cómo ayudas tú a tus hijos a cultivar el hábito de la lectura?


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¿Por qué el verano es un buen momento para inculcar la lectura a tus hijos?

lectura-verano-ninosEl verano es la época perfecta para inculcar en los niños un hábito que les llevará muy lejos: la lectura. Si durante el curso los pequeños ya tienen bastante con sus libros de texto y huyen de las letras en su tiempo libre, lograr que asocien un buen cuento con una actividad de ocio resultará mucho más fácil en vacaciones, cuando se encuentren relajados y con tiempo de sobra para jugar. Por eso, en El Blog de Nanos os invitamos a sembrar la semillita de a lectura este mes de agosto y a poner en práctica a la vuelta nuestros consejos sobre cómo hacer que esta costumbre entre en sus cabecitas para quedarse.

1. Comienza por libros sencillos y atractivos

No hay nada como un ‘ladrillo’ para conseguir que tus hijos salgan corriendo y no vuelvan a tocar un libro en su vida. Si de verdad quieres que tu hijo aprenda a amar los libros, tendrás que empezar con suavidad. Ten en cuenta su edad, sus intereses –por ejemplo, el espacio, los dinosaurios…- para ofrecerle lecturas que tengan que ver con sus gustos y aficiones. El atractivo del formato también es importante. Poco a poco, sus lecturas se irán volviendo más densas, pero el principio es el principio.

2. Predica con el ejemplo

Si los padres integran en su rutina de ocio la lectura, resultará más sencillo que los niños imiten este comportamiento y lo introduzcan en el abanico de opciones a las que acudir para obtener entretenimiento. En contra de lo que pueda parecer a simple vista, esa integración de la lectura en la vida del niño puede iniciarse desde muy temprana edad, antes incluso de que aprendan a leer.

Por ejemplo, se puede ofrecer libros al niño como una alternativa más de juego y diversión, dejándoles que los hojeen y manipulen. Una actividad muy recomendable es la lectura de cuentos antes de dormir. También colocarles en tu regazo mientras lees para motivarles, potenciando la imitación.

3. Ofrecerle libros adecuados para su edad

Hay que ser consciente de la edad del niño y ofrecerle opciones acordes con su grado de desarrollo. Hoy resulta muy sencillo, gracias a las clasificaciones por edades, aunque éstas no son absolutas y dependerán de la capacidad y hábito de cada pequeño. Además, los formatos cada vez son más atractivos: ilustraciones, colores, desplegables, sonidos…

De este modo, el niño puede ir asociando el libro con un juguete que puede manipular y observar, para luego ir ‘ascendiendo’ a libros con más texto. En cuanto al contenido, debe ser asimilable para su edad y no suponer un esfuerzo intelectual tal que genere el efecto contrario y pueda frustrarle o provocar que pierda interés.

4. Ayúdales a comprender el contenido

Tener el apoyo de los padres puede hacer mucho por la creación de este hábito. Es recomendable hacer a los niños partícipes de las historias que se les cuente, formular preguntas sobre el contenido o pedirles su opinión. Cuando tengan el grado de desarrollo necesario para comprender una historia por sí solos, es bueno enseñarles a llevar a cabo una lectura reflexiva, mostrándoles conductas adecuadas a la hora de enfrentarse a un libro.

5. Crea su propia biblioteca

Cuando el niño tenga la edad adecuada, es positivo que se le haga partícipe del hábito que está adquiriendo, ayudándole a que elija sus propias colecciones de libros. Convertirlos en un regalo y crear un espacio propio en el que colocarlos es de gran ayuda.

6. Sé constante

La lectura debe convertirse en un hábito también para los padres, con una periodicidad constante –diaria, semanal- que lleve al niño a asumir ese hábito de forma natural. Si el niño percibe el ponerse delante de un libro como un momento extraordinario o asociado al estudio, le resultará mucho más difícil aceptarlo con ganas y con normalidad.

También es importante el ambiente: una habitación tranquila y en silencio o con música suave, una biblioteca… son espacios perfectos para fomentar la lectura. Toca evitar distracciones y crear un momento en familia en el que compartir historias, viajar con la imaginación y aprender juntos. Aprovecha las tardes de verano, los rincones a la sombra… y busca ese ambiente especial en que disfrutar en familia compartiendo historias.


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4 trucos para estimular la memoria de los niños

educacion-niñoTener buena memoria no es sólo una cuestión de capacidad, sino de entrenamiento. Por mucha disposición natural que tengamos a memorizar datos con facilidad, es probable que, sin el aprendizaje necesario, este potencial quede desaprovechado. Por eso siempre es positivo ayudar a los más pequeños a desarrollar de forma natural esta herramienta que tan útil será a lo largo de su vida. Y eso no se aplica sólo a los niños: mantener el cerebro joven y activo pasa por estimula constantemente nuestro intelecto y ponerlo a prueba para que, literalmente, no se vuelva ‘vago’.

El punto de partida pasa por entender que la memoria no es más que una función del cerebro. Ésta podría compararse con un programa de ordenador en el que se archivan datos, se codifican y se estructuran de forma que podamos recuperarlos cuando sea necesario. En realidad se trata de un proceso mucho más complejo, donde entran en juego no sólo los conocimientos adquiridos, sino la facilidad con que diseñemos el camino para rescatarlos rápidamente. Y, en este sentido, siguen existiendo muchos misterios que materias como la neurología tratan de desvelar poco a poco.

De hecho, no se conoce la capacidad real de nuestra memoria, ya que ésta, además, tiene la capacidad de seguir desarrollándose toda la vida. Los científicos han identificado también que no existe un lugar físico concreto donde se aloje en el cerebro, sino que se encuentra repartida a lo largo de éste a través de distintas conexiones sinápticas.

Con todo, parece que existen técnicas, juegos… incluso alimentos que ayudan a estimular la memoria. Hoy en El Blog de Nanos os dejamos con cuatro de ellas:

  1. Jugar, jugar y jugar

El juego es clave, aunque será distinto en cada etapa del desarrollo del niño. Por ejemplo, en la etapa preescolar, deberemos utilizar juegos de memorización, cuentos e historias, secuencias para completar, rompecabezas y puzles, juegos de construcción, juegos de buscar parejas… La cosa cambia cuando se hacen un poco mayores. Es entonces cuando podremos introducir la lectura, juegos específicos de ordenador, películas, juegos como el ajedrez…

  1. ¡Canta!

Y haz que tus hijos canten. En realidad funciona como un juego más: igual de agradable, igual de divertido. La clave es que la mayoría de los niños consideran que se trata de una actividad de ocio, por lo que serán ellos mismos los que intenten memorizar las letras y melodías que canten en el cole, en casa, en el coche… No dejes de aprovechar el potencial de esta actividad e introdúcela en su día a día: juega al karaoke, pon música en casa y en los trayectos de transporte, canta para él… Quién sabe, quizás descubras su vocación oculta J

  1. La importancia de la atención

Antes de memorizar algo, hace falta prestar atención. La atención y la memoria son complementarias y se podría decir que la segunda necesita irremediablemente de la primera para ejercitarse. Por eso es tan importante que trates no sólo de estimular al niño, sino de crear el ambiente adecuado para que éste se interese por las actividades que prepares para él y les saque todo el jugo posible. En definitiva, la cantidad y calidad de atención que le dedicamos a un estímulo determina lo correcta y rápidamente que lo recordamos.

Si hablamos de actividades como el estudio –ya de por sí poco atractivas para un niño-, es importante que no haya muchos elementos distractores y que no se intente llevar a cabo más de una actividad a la vez. Diseña un espacio cómodo y tranquilo para esta actividad y tendrás muchos puntos ganados en la batalla.

  1. Alimentos para pequeños genios

Si te interesa el mundo de la nutrición, sabrás que la alimentación tiene mucho que ver con la memoria y, en realidad, con casi todas las capacidades que podemos potenciar. Existen ciertos productos recomendables en épocas de estudio e incluso complementos alimenticios que incorporan un coctel de nutrientes perfecto para que tus neuronas despeguen. ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a ejercitar su memoria a través de la alimentación? Algunos productos indicados son el pescado azul -rico en ácidos grasos esenciales de la serie omega-3-, el aceite de oliva virgen, el ajo, los cereales integrales, las legumbres, los frutos secos y, en general, todos los antioxidantes. Lo encontrarás en algunas verduras como brécol, col, zanahorias, cebollas, espinacas y tomates; y en ciertas frutas (uvas, cítricos -naranja, limón y pomelo-, ciruelas, fresas, frambuesas, grosellas y arándanos).


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¡Ya está aquí el Día del Libro! 5 propuestas de lectura infantil para gestionar las emociones

Abril huele a papel recién impreso, a nuevos libros en la estantería, a historias y aventuras que explorar. En Nanos sabemos que la lectura es muy importante para el desarrollo íntegro de las personas y somos firmes defensores de su introducción en la rutina diaria de los más pequeños. Por eso, y aprovechando que hoy es el Día del Libro, hoy os dejamos un pequeño listado de libros infantiles que, además, se centran en las emociones y en cómo educarlas. Úsalos para reflexionar juntos sobre las situaciones –todas muy cotidianas- que en ellos se plantean.

Un libro contra el miedo: ¡A la cama, monstruos! 

cama-monstruos¿Cómo dormir tranquilo cuando se tiene miedo de los monstruos? Tener una cama mágica y un gato que mantiene a raya a la bruja, el Ogro y el Lobo Feroz ayuda bastante. Este bonito libro de Isabelle Bonameau ilustra una forma divertida de hacer frente los miedos nocturnos que tanto persiguen a los más pequeños.

En él su protagonista, una niña, junto a su gato, deciden asustar a los monstruos de su habitación, descubriéndose poco a poco que la pequeña tiene más genio del que parecía y consiguiendo poner a ralla a los monstruos para que se pongan el pijama y se vayan a dormir. A partir de 3 años.

Un cuento para la creatividad: Hilo sin fin 

Hilo-sin-fin-¿Te imaginas encontrar una caja mágica con un hilo de lana que no se acaba nunca que, con sus colores, puede teñirlo todo? Este cuento, firmado por el estadounidense Mac Barnett, es un canto a la imaginación y la creatividad como herramientas para explorar el medio. Con su hilo -y sus ideas- Anabel, la protagonista del cuento, transformará su pueblo gris y triste y se enfrentará al malvado archiduque y a quienes se niegan a dejar entrar el color. ¿La conclusión? Un canto a la amistad y al poder de transformación. A partir de 4 años.

Un cuento para a autoestima: Orejas de mariposa

orejas-de-mariposa-ES‘Orejas de mariposa’ cuenta la historia de una niña con sus peculiaridades físicas que, con la ayuda de su madre, la imaginación y su espontaneidad, las convierte en una oda al valor de la diversidad y la autoestima. Estas herramientas funcionan como clave para salir airosa de cualquier crítica, sin que importe tener las orejas grandes, el pelo rebelde, ser alto o bajo, flaco o regordete. Su autora es Luisa Aguilar. A partir de 6 años.

Un cuento sobre la empatía: Por cuatro esquinitas de nada

Este cuento narra la historia de Cuadradito, un niño que quiere jugar en casa de sus amigos Redonditos, pero no pasa por la puerta porque… ¡La puerta es redonda como sus amigos! “¡Tendremos que recortarte las esquinas!”, le dicen los redonditos. “¡Oh, no! –dice Cuadradito– ¡Me dolería mucho!” Cuando alguien es diferente, hay que asumir que nunca será ‘redondo’ y que lo que podemos y debemos modificar es el entorno. De eso trata este cuento, indicado a partir de 6 años, en el que se habla sobre la amistad, la diferencia y la exclusión, y todo ello con una ilustración muy original. Su autor es Jérôme Ruillier.

cuatro-esquinitas-nadaUn cuento para los cambios: El intruso

El_Intruso_portada‘El intruso’ cuenta la historia de un niño para el que todo cambia desde el día en que un balón entró por la ventana de su habitación. El balón va ocupando su habitación, entablando amistad con sus otros juguetes… y acaba obsesionando a su protagonista, que acabará tomando medidas contra el intruso. Este cuento tiene cierto toque claustrofóbico, que contrasta con unas ilustraciones coloridas y representativas de un mundo fantástico y alegre.

Puede servirnos para reflexionar sobre las dinámicas de grupo, los nuevos llegados, los cambios, el lugar que cada uno acaba ocupando en el mundo. Su autor es Pablo Pérez Antón, y está indicado a partir de 8 años.


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Libros para volar: ¿Cómo fomentar la lectura en los niños?

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La lectura puede convertirse en un hábito poco popular entre los niños, a veces por asociarse con el estudio o la obligación, y no con el ocio y el disfrute. ¿Qué pueden hacer los padres y educadores para evitar esta tendencia e inculcar en los más pequeños el placer de leer? Hoy en El Blog de Nanos os resumimos algunas claves para fomentar un hábito que ayudará a tu hijo a desarrollar su imaginación, inteligencia y creatividad.

1. Llevar la lectura a casa

Como en muchos otros casos, los especialistas en educación aseguran que es mejor predicar con el ejemplo. Si los padres integran en su rutina de ocio la lectura, resulta más sencillo que los niños imiten este comportamiento y lo introduzcan en el abanico de opciones a las que acudir para obtener entretenimiento.

En contra de lo que pueda parecer a simple vista, esa integración de la lectura en la vida del niño puede iniciarse desde muy temprana edad, antes incluso de que aprendan a leer. Por ejemplo, se puede ofrecer libros al niño como una alternativa más de juego y diversión, dejándoles que los hojeen y manipulen. Una actividad muy recomendable es la lectura de cuentos antes de dormir. También colocarles en tu regazo mientras lees para motivarles, potenciando la imitación.

2. Ofrecerle libros adecuados para su edad

Hay que ser consciente de la edad del niño y ofrecerle opciones acordes con su grado de desarrollo. Hoy resulta muy sencillo, gracias a las clasificaciones por edades, aunque éstas no son absolutas y dependerán de la capacidad y hábito de cada pequeño. Además, los formatos cada vez son más atractivos: ilustraciones, colores, desplegables, sonidos… De este modo, el niño puede ir asociando el libro con un juguete que puede manipular y observar, para luego ir ‘ascendiendo’ a libros con más texto. En cuanto al contenido, debe ser asimilable para su edad y no suponer un esfuerzo intelectual tal que genere el efecto contrario y pueda frustrarle o provocar que pierda interés.

3. Ayudarles a comprender el contenido

Tener el apoyo de los padres puede hacer mucho por la creación de este hábito. Es recomendable hacer a los niños partícipes de las historias que se les cuente, formular preguntas sobre el contenido o pedirles su opinión. Cuando tengan el grado de desarrollo necesario para comprender una historia por sí solos, es bueno enseñarles a llevar a cabo una lectura reflexiva, mostrándoles conductas adecuadas a la hora de enfrentarse a un libro.

4. Ayudarle a crear su propia biblioteca

Cuando el niño tenga la edad adecuada, es positivo que se le haga partícipe del hábito que está adquiriendo, ayudándole a que elija sus propias colecciones de libros. Convertirlos en un regalo y crear un espacio propio en el que colocarlos es de gran ayuda.

5. Una actividad constante

La lectura debe convertirse en un hábito también para los padres, con una periodicidad constante –diaria, semanal- que lleve al niño a asumir ese hábito de forma natural. Si el niño percibe el ponerse delante de un libro como un momento extraordinario o asociado al estudio, le resultará mucho más difícil aceptarlo con ganas y con normalidad. También es importante el ambiente: una habitación tranquila y en silencio o con música suave, una biblioteca… son espacios perfectos para fomentar la lectura. Toca evitar distracciones y crear un momento en familia en el que compartir historias, viajar con la imaginación y aprender juntos.