El Blog de Nanos


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69 millones de niños podrían morir en los próximos 15 años a causa de la pobreza

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Unicef ha lanzado un estremecedor informe en el que alerta sobre la precaria situación en la que se encuentra una significativa parte de la población infantil mundial y los riesgos que conlleva. Según el informe “Estado Mundial de la Infancia 2016. Una oportunidad para cada niño, 167 millones de niños vivirán sumidos en la miseria de aquí a 2030, de los cuales 69 millones morirán antes de cumplir los cinco años de edad.

La desigualdad y la pobreza se postulan como las principales causas de estas escalofriantes cifras. Y es que aquéllos niños que están en mayor situación de escasez tienen el doble de probabilidades de morir antes de los cinco años, o de sufrir desnutrición crónica. Además la mitad de estas muertes se concentraría en tan sólo cinco países: India, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo y Angola.

La educación es la mejor vía de desarrollo, tal y como establece el informe, que calcula que, como promedio, por cada año de formación que recibe un niño, sus ingresos futuros se incrementarán en un 10%. De no corregir esta situación más de 60 millones de niños no estarán escolarizados en los países menos desarrollados en el año 2030.

Las también alarmantes tasas de riesgo de pobreza en España -34,4%- han llevado a Unicef a instar en el mencionado informe al nuevo Gobierno a “concretar un plan para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluya indicadores de lucha contra la desigualdad y que se centre específicamente en llegar a los niños más vulnerables de nuestro país”.

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Alarmante informe de Unicef: Estado Mundial de la Infancia 2016

informe-unicef“El desarrollo de los niños y los adolescentes no debería estar determinado por su género, raza, condición socioeconómica, lugar de nacimiento o por el hecho de tener alguna discapacidad. Todos los niños y adolescentes tienen los mismos derechos: derecho a un buen comienzo, a desarrollarse, a aprender, a expresarse y a participar”. Con este manifiesto abre Unicef su informe ‘El Estado Mundial de la Infancia’, que elabora anualmente, y que en su edición 2016 pone el foco en la inequidad y las privaciones y riesgos que ello supone para millones de niños alrededor del mundo.

En este sentido, el informe reconoce los considerables progresos que se han hecho en el mundo en torno a salvar las vidas de los niños y a lograr que vayan a la escuela, así como de rescatar a mucha gente de la pobreza. Las tasas mundiales de mortalidad de menores de cinco años se han reducido a más de la mitad desde 1990, los niños asisten a la escuela primaria en un pie de igualdad en 129 países y el número de personas que viven en la extrema pobreza en todo el mundo es casi la mitad de lo que ocurría en la década de 1990.

Pero, según ilustra la publicación, este progreso no ha sido uniforme ni justo. La inequidad configura a menudo las posibilidades vitales de los niños pobres y excluidos alrededor del mundo. Las desventajas y la discriminación contra sus comunidades y sus familias contribuyen a determinar si sobreviven o mueren, o si tienen una posibilidad de aprender y ganar más tarde un salario decente. Los conflictos, las crisis y los desastres relacionados con el clima profundizan sus privaciones y reducen su potencial.

Los niños más pobres del mundo tienen el doble de probabilidades que los más ricos de morir antes de cumplir cinco años y de sufrir desnutrición crónica. Y las niñas de los hogares más pobres tienen el doble de probabilidades de casarse en la infancia que las niñas de los hogares más ricos.

“Negar a cientos de millones de niños una buena oportunidad en la vida significa algo más que amenazar su futuro: al exacerbar los ciclos intergeneracionales de desventaja, se está poniendo en peligro el futuro de sus sociedades”, dijo el Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake. “Tenemos una opción: invertir ahora en estos niños o permitir que nuestro mundo sea aún más desigual y esté más dividido”.

La desigualdad no es inevitable ni insuperable. Obtener mejores datos sobre los niños más vulnerables, aplicar soluciones integrales a los desafíos que enfrentan los niños, establecer formas innovadoras de abordar los antiguos problemas, realizar inversiones más equitativas y aumentar la participación de las comunidades son todas medidas que pueden ayudar a nivelar el terreno de juego para que cada niño y cada niña tenga una oportunidad justa.

Si quieres leer el informe completo, puedes hacerlo en este enlace: 

https://www.unicef.es/sites/www.unicef.es/files/estado_mundial_de_la_infancia_2016.pdf


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¿Sabías que 13 millones de niños no pueden ir al colegio?

El conflicto armado impide a los niños sirios asistir a la escuela Imagen: Unicef.Cuando de educación se trata, existen cifras que ponen los pelos de punta en el mundo Occidental y que, en un contexto como el europeo, parecen impensables. Sin embargo, para millones de niños en todo el mundo, se trata de su día a día. Según las últimas cifras de Unicef, nada menos que 13 millones de niños en Oriente Medio y Norte de África no pudieran ir al colegio, a lo que se une la destrucción total de las infraestructuras necesarias para el desarrollo de sus vidas, la falta de agua potable, la carencia de servicios médicos y sobre todo, el dolor de una guerra. De ahí, entre otras cosas, el éxodo de inmigrantes hacia Europa, en busca de una vida mejor para sus familias.

Se trata de cifras extraídas del estudio Educación bajo el fuego, en el que Unicef analiza el impacto que la violencia está teniendo en los niños y en los sistemas educativos de países como Siria, Líbano, Iraq o Jordania, entre otros. La destrucción de las escuelas es uno de los motivos principales por el que estos niños no pueden ir a clase. Solo en SiriaIraq, Yemen y Libia, unas 9.000 escuelas han dejado de servir como tal. La mayoría están destrozadas o sirven como refugio a los civiles desplazados.

Crisis en Siria

El retrato que lleva a cabo Unicef resulta desolador: “Donde todavía quedan escuelas en pie, el miedo ha vaciado las aulas de profesores y los padres no mandan a sus hijos a clase, aterrorizados por un posible ataque de camino al colegio o en el propio centro”. “Los niños están experimentando el destructivo impacto del conflicto en toda la región”, cuenta Peter Salama, director regional de Unicef para Oriente Medio y África del Norte. “No es solo el daño físico que se ha hecho a las escuelas, sino la desesperación que siente una generación de alumnos que ve sus esperanzas y futuro destrozados”.

En Jordania, Líbano y Turquía, países donde se concentran la mayoría de refugiados que huyen de la guerra en Siria, más de 700.000 niños sirios no pueden ir al colegio porque la infraestructura educativa está sobrecargada y no puede asumir una carga extra de alumnos. “Estaba en quinto cuando empezó la guerra y no he vuelto a clase desde entonces”, dice Firas, un joven refugiado sirio de 16 años que vive en el campo de Zaatari, en Jordania.

Para poner remedio a esta situación, desde Unicef se insta a la comunidad internacional, los gobiernos de acogida, el sector privado y otras organizaciones, a:

  • Ampliar los servicios educativos informales en los que los niños fuera de la escuela puedan continuar su aprendizaje.
  • Apoyar a los sistemas nacionales de educación de los países afectados por el conflicto para aumentar los espacios de aprendizaje, contratar a más profesores y suministrar materiales educativos.
  • Apostar por el reconocimiento y certificación de los servicios educativos no formales en los países afectados por la crisis de Siria.

Sin embargo, y a pesar de que los niños y padres identifican la educación como una absoluta prioridad, es necesario más apoyo para poder seguir llevándolas a cabo. Por ello, desde Unicef nos animan a colaborar donando para ayudar a los niños de Siria. ¿Te unes a la cadena solidaria?


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La escolarización, un reto para Unicef: el Foro Mundial sobre la Educación analiza logros y retos

In March, children attend class at Assassan Catholic School, in Ajumako District. In September 2014 in Ghana, UNICEF is joining efforts to eliminate violent discipline in schools, an accepted practice for generations, and one that persists, despite new laws against it. According to a report by Ghana’s Department of Children and Children and Youth in Broadcasting, more than 80 per cent of children have experienced caning (punishment by being hit with a cane) in school. A variety of factors – traditional beliefs, overcrowded classrooms, poverty and personal challenges faced by students as well as teachers – are seen as contributing to this widespread practice. Following the principles of Child Friendly School programming, the Ghana Education Service has taken a number of actions to abolish corporal punishment, such as revising the teachers’ handbook and making teachers aware of the consequences for harming pupils, including possible legal action and prosecution. UNICEF and others are also lobbying for strict enforcement of the code of conduct, which cautions teachers against the use of corporal punishment. New guidelines say that the cane should not be used and that doing so is at the teacher’s own risk. A manual on positive forms of discipline is also in development. While primary school enrolment is almost 90 per cent in Ghana, about 466,000 children of primary school age are out of school. Poverty is one reason cited for lack of attendance, but a 2010 study by CREATE found that the behaviour of teachers – absenteeism, lateness and indiscriminate use of corporal punishment – were a main cause of students’ irregular attendance and dropping out.

Hoy en El Blog de Nanos hablamos sobre la Educación como derecho, y lo hacemos aprovechando que estos días se celebra el Foro Mundial sobre la Educación, en Corea del Sur. En este foro se fijará una agenda global de educación hasta el año 2030, en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que Naciones Unidas adoptará en septiembre. El objetivo es avanzar en la escolarización de niños en todo el mundo, y analizar los progresos llevados a cabo durante los últimos años.

Hace ya 15 años que se establecieron los seis objetivos de la Educación para Todos y los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que tenían como fecha límite de cumplimiento este 2015. Ahora, una vez cumplido el plazo de ejecución, este foro servirá para analizar los logros conseguidos y los retos que quedan por afrontar. De momento, se habla de un “progreso sin precedentes”: en 2012 había 76 millones de niños y adolescentes fuera de la escuela menos que en 2000. En el mismo periodo, unos 67 millones de niños más recibieron educación preescolar y aproximadamente 50 millones más se matricularon en la escuela primaria.

Sin embargo, la educación y la igualdad de oportunidades siguen siendo un asunto pendiente. El informe de seguimiento de la Educación para Todos muestra que 57 millones de niños en edad primaria y 63 millones de adolescentes siguen fuera de la escuela. Además, todavía existen 781 millones de adultos analfabetos en el mundo.

La Declaración sobre Educación 2030, que se acordará en el foro, pretende movilizar a los países para implementar la nueva agenda y establecer un plan de coordinación que garantice la igualdad de oportunidades para todos. Y es que, tal y como aseguró el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, durante la inauguración del evento, “la educación asegura los derechos humanos, incluyendo la salud y el trabajo”, dijo a los 1.500 participantes. “Y la educación es también esencial para combatir las amenazas a la seguridad, como el aumento del extremismo violento”.

El foro reúne a más de 130 ministros, junto con funcionarios gubernamentales de alto nivel, ganadores de premios Nobel, líderes de organizaciones internacionales y no gubernamentales, intelectuales, representantes del sector privado, investigadores y otros actores clave. En este foro, el objetivo pasa por entender que “cada niño necesita una oportunidad justa en la vida”.

En definitiva, si fracasamos en proporcionar a los niños una igualdad de oportunidades, especialmente un acceso justo al aprendizaje, sembramos las semillas de la futura adversidad social y económica –y las dañinas desigualdades en la siguiente generación-. Sin embargo, si damos a cada niño la oportunidad de aprender, le estamos dando las herramientas para construir un mundo mejor para sí mismo y para sus hijos.

¿Cómo ayudar?

La página de Unicef permite llevar a cabo donaciones puntuales por el importe que cada colaborador elija. Éstas se destinarán al desarrollo de programas de salud, educación y protección infantil en aquellos países donde sea más necesario.

Además, si así lo deseas, podrás elegir el destino de tu donación. Existen situaciones de alerta abiertas, como el nuevo terremoto en Nepal, la crisis en Gaza o la ayuda a los niños afectados por el conflicto en Irak.